A lo lejos se ven tejados ajenos, antenas y pájaros. Da la sensación de que en cualquier momento llamarán a la oración. Luego, al bajar, será la hora de cenar o de dar una vuelta por la plaza. Mientras suena la música me quedo mirando al cielo, sin hacer nada, tal y como allí me enseñaron a vivir el tiempo en esos pocos momentos de terraza que hubo. Allí, o aquí... porque a ratos me confundo, y ya no sé si estoy en Valencia o en Marruecos.
Yo también soy de esas qe se qedan mirando al cielo, escuchando música y sin hacer nada en algunos ratos =)
lorena.