Bueno... ¿y qué?
11/15/09
Que sí, que me parece genial.
Que seas mi madre, sensacional, ¿pero hasta qué punto piensas que debo agradecértelo?
Necesitas que te arreglen la vida ¿eh? Siempre haces todo lo que todo el mundo te dice, pero si hablo yo, prefieres reír como si hubiera hablado una niña de cinco años sobre un tema de mayores. Luego hay problemas claro.
Actúas sin saber, y no quieres oír ningún consejo en contra que yo te pueda dar. Pasa lo que pasa y... ¿quién debe ayudarte?
Adivina, mujer, que no es difícil.
Yo. Claro que sí. ¿Tengo yo algo mejor que hacer allí en Sevilla que bajarte telenovelas, ir a un banco en el quinto pino a arreglar tus asuntos, ir a Pinomontano para llevarle recaditos a tu hermana, comprarte cositas de oferta y remitas por centros comerciales del centro, aprender todo lo que tú nunca quisiste saber sobre la enfermedad de mi hermano aunque te niegues a decirme que problema del lenguaje tiene exactamente, aprender a cocinar para que cuando vaya a Cádiz ya no tengas que hacer nada y traducirte los mangas shojo e imprimirtelos para que te los puedas leer tranquilamente en casa?
¿Y qué puedo tener yo que hacer en Cádiz más que buscarte combinaciones de ropa, limpiar la casa entera que te has negado siquiera a barrer, adorar el precioso peinado y tinte nuevos que te has puesto, revisar todo el correo (el tuyo queno sabes ni de qué va y el mío que tú ya has abierto), reordenar toda la casa, vaciar mi cuarto que has convertido en trastero, pasar a ordenador cartas que quieres que te imprima, aprender a sacar fotocopias de DNI con parte frontal y trasera en la misma cara del folio, que te busque viajes ridículos que de todas formas nunca vas a hacer, que escuche lo interesantes que han estado las novelas últimamente, que hable por teléfono y vaya a visitar a todo el mundo por ti, que cuide de mi hermano las 24 horas del día y, por supuesto, que responda una y otra vez que no, que me suda si encuentras novio?
Pero vamos a ver... esto no es nada nuevo, y siempre te he consentido cosas mucho más... agraviantes. Como el famoso tema de que necesito ahorrar, aunque sean otras personas las que demasiado a menudo tienen que invitarme a comer por las faenitas que me haces
Eso sí, tú no te prives, ¿eh?
Que se caería el mundo pronto, si algún día te preocuparas primero por lo que tienes que hacer y no por lo que quieres lucir.
Y mira, después de todo ¿qué más da, si aunque te haya dicho a la cara todo esto, sigues mirándome mientras te ríes y dices "Ay, esta niña, las cosas que tiene..."?
Qué coño, a ver si te vas para México y te callas de una puñeterísima vez, anda.
Ay..
Lo que yo no sè es còmo le aguantas tantìsimas cosas..
Al final siempre acabamos hablando de nuestras madres, ¿eh?
Bueno, y de las abuelas.. que hay ciertas que tambièn tienen tela, huh.
Zeñorita Nobody, yo tambièn le deseo a su madre que le deje a usted un poquito en paz, y de paso a ver si se va la mìa con ella.