Nada es tan certero como las ganas de manifestar, como las ganas de sacar de este cuerpo las heridas que nos quieren coartar, que quieren que sea triste el transito por este lugar.
Pero no hay que sacar las heridas, nunca las podremos erradicar, siempre estarán en ese lugar, para mostrarnos como tenemos que actuar, para mostrarnos a donde no queremos llegar.
Hay que asumir que las lesiones forman parte de este paisaje y que si no estuviesen acá nada de todo esto seria igual, nada estaría en su lugar.
Entonces no seria la misma y hoy no estaría empezando a caminar.
Nada es tan certero
como las ganas de manifestar,
como las ganas de sacar de este cuerpo
las heridas que nos quieren coartar,
que quieren que sea triste
el transito por este lugar.
Pero no hay que sacar las heridas,
nunca las podremos erradicar,
siempre estarán en ese lugar,
para mostrarnos
como tenemos que actuar,
para mostrarnos
a donde no queremos llegar.
Hay que asumir que las lesiones
forman parte de este paisaje
y que si no estuviesen acá
nada de todo esto seria igual,
nada estaría en su lugar.
Entonces no seria la misma
y hoy no estaría
empezando a caminar.