El otro día tuve un achaque, y Nicky que es muy bueno conmigo me acompañó al hospital para hacer de traductor.
A la mayoría de extranjeros en Shanghai los hospitales chinos les dan: cosa, o bien, pavor. Pero, oye, la de chinos que hay por la calle y todos están vivitos y coleando, -y cómo empujan, por cierto- así que, no deben ser tan malos sus hospitales. Nicky me aseguró que el suyo era muy bueno, pero que había que ir temprano. A las 7 y media abría sus puertas, y a las 8 estábamos allí. Era un día entre semana y había hordas de chinos que hacían cola para subir por una escalera del primer al segundo piso; entorno al ascensor había más de cien personas agolpadas. Todos tosiendo y esas cosas tan agradables, que parece que si no tienes algo, lo vas a coger todo a la vez ese día.
El servicio en los hospitales chinos es buenísimo, lo que tiene que aprender la Seguridad Social Española de despachar gente rápidamente. En el hall principal hay un montón de ventanillas, con colas que nada más formarse desaparecen. Expiden números para diferentes consultas y te hacen una tarjeta del hospital por 1 euro en décimas de segundo, ésta tiene una banda magnética en la que aparecerá tu historial y el dinero que debes o has pagado. Con el recibo que te dan, vas a otra ventanilla a pagar por la consulta, que dependiendo de si es un escáner, una extracción de sangre u otros, pagas entre 1,5 y 3 euros. Cada vez que pasan la tarjeta aparece tú nombre junto a un número en un pequeño monitor en la ventanilla. Te crees que es lo que tienes que abonar, pero no, es tu edad. De hecho para hacerte una tarjeta de un hospital sólo tienes que decirles cómo te llamas y cuántos años tienes. En China la edad es muy importante, no es lo mismo un año más que uno menos. El sentimiento es “Logan’s run”, afortunadamente, tienen el detalle de no marcar en la pantalla lo que te queda de vida, aunque siempre lo tienen en mente: “Tú dentro de dos años… Tú en quince años…”. Toda la vida durmiendo a pierna suelta y vengo a China y me dicen que duermo tanto porque soy vieja, aguántalos a los chinos. Por lo menos no me quedo frita mientras doy la clase como mis alumnos.
De ahí, vas a la sala de espera. Y aunque tienes 50 números delante del tuyo, no esperas más de 10 minutos porque hay la tira de médicos despachando pacientes a toda pastilla. En 5 minutos te dan los resultados de los análisis; parece que se los inventen porque acostumbrada a que en España tarden varios días.... Vuelves al doctor y te da una receta, antes de coger las medicinas pasas por caja otra vez. Valen mucho más unos sencillos medicamentos que la consulta médica. Después vas a la cola de recoger tus medicamentos, que ya no es una cola, decenas de personas se empujan agitando su receta en el aire, y dos empleados que parecen tener una docena de brazos, berrean el nombre del medicamento a alguien que está en el almacén, y tus pastillas salen en una cinta mecánica espídica.
Continuará…
Cuidate :) !