Aunque nadie me recuerde, ni esta ciudad que muerde y debora el verde. Suburbia y sus horizontes, edificios mastodontes deboran los pardos, los parques, los montes. ¿Y qué nos queda? Charcos de asfaltos, infartos.. Demasiado barullo en este truyo. Salto y me escabullo. Huyo entre la masa anónima, esos que se tragan su orgullo para después cobrar la nómina.
To leave a comment, please log in by clicking one of the following