beber-te
7/5/09
Se me caían los posos de té por eso opté por café. Probé con el más fuerte, en uno de mis intentos de exfoliarme con los granos de mocca o de arañarme con cafeína en vez de frotarme los ojos para ver lo que pasaba. Azúcar que parece no llegar a los sentidos, que en vano escala y se desconcierta al ver que en cuerpos como este sólo se permite navegar. Así, como cualquier sólido que acaba derritiéndose y mutando, hacia un nuevo estado que no entiende - metamorfosis vital - más no queda más remedio que aguantar. Su espuma apenas rozaba mis labios y el olor a canela llegaba a mi nariz. Y me encontré con otros ojos que observaban la fricción de mi boca con el vaso. Entonces todo pareció fluir como si nada, noté tu mano y cogí la cámara.
Y así quedó.
Rhea B. @ Las Palmas