11/27/08
“¿En qué estás pensando?”
“Digo que nos vayamos a las cocinas y cojamos algo para comer. Después de todo, no es bueno trabajar con el estómago vacío.”
“¡No podría hacer eso!” exclamó Lily, negando con la cabeza vigorosamente. “En primer lugar, estaríamos rompiendo una regla. Dos, probablemente llegaremos tarde a Transfiguraciones, y—” James suspiró y sacudió la cabeza, mirando hacia el techo.
“Y piensas que podrías ser una animago.” Comentó para sí mismo. “Mira, ya nos hemos perdido una clase. ¿Por qué no nos tomamos más tiempo y comemos un buen desayuno? Y no me digas que no tienes hambre, porque sé que no es así.” Lily abrió la boca, enfurecida, pero luego la cerró, intentando pensar en algo que decir.
“¿Y qué pasa con los deberes?” preguntó finalmente.
“Se los pides a Kate,” contestó James con simpleza. Lily se mordió la lengua. Se le estaban acabando las excusas, y James lo sabía. Y la verdad es que un buen desayuno sonaba genial.
Pero no le diría a James que estaba de acuerdo con él.
“Probablemente no merece la pena,” le dijo. “No quiero perder mi tiempo perdiendo una clase, a no ser que pudiera comer tres crepes de nata, cubiertos de sirope, con tres lonchas de bacon, dos trozos de salchicha y huevos revueltos. Además de un vaso de zumo de naranja fresco exprimido, sin la pulpa.”
“¿Eso es todo?” preguntó James con incredulidad. “Eso es lo que tomé yo el sábado pasado de aperitivo. No será ningún problema en absoluto para los elfos domésticos.” Lily se quedó boquiabierta. Sólo había dicho eso porque pensó que sería imposible para ellos cocinarlo. Maldita sea, pensó. Ahora no tengo ninguna opción. James agarró su muñeca y comenzó a arrastrarla hacia las cocinas.
“Venga, Evans,” dijo. “No pasará nada. Me he saltado las clases muchas veces, y mírame. Estoy perfectamente.”
“Eso,” dijo mordazmente, mientras se dejaba conducir. “Habría que discutirlo.”
Cuarenta minutos después, Lily estaba sentada en las cocinas, frotándose su estómago sentada en su silla. Ella y James habían bajado allí, y había comido exactamente la misma comida que le había descrito. Mientras estuvo desayunando, tuvo que aguantar las tomaduras de pelo de James acerca de su apetito la hora entera, y su boca había estado demasiado llena de sirope como para contestarle.
Cuando terminaron, Transfiguraciones había empezado hace diez minutos. Y Lily no se arrepentía de lo que había hecho, aun cuando había roto su principal regla: la de no perder clase. Había estado genial. Además, el hecho de que James se cayera al suelo y se le vertiera el zumo encima de su camisa, hizo que valiera la pena.
Lily suspiró satisfechamente y cerró sus ojos. “Aunque todo estuviera delicioso,” dijo mientras los elfos domésticos recogían apresuradamente los platos. “El estómago me está matando.” James se bebió el resto de su café.
“No me extraña,” rió, dejando su taza en la mesa. “¡No me puedo creer que te hayas comido todo! Estoy sorprendido de que no estés vomitando ahora mismo.”
“Eso es asqueroso,” dijo ella. “¿Lo tienes que decir justo cuando acabo de comer?”
“¿Te ha molestado?” preguntó.
“Si.”
“Entonces sí, lo tengo que decir.” Contestó James, sonriendo. Levantó una mano y un elfo doméstico se acercó corriendo.
“¿Algo más que Peely pueda ofrecerla, señorita?” preguntó.
“Sí,” respondió James educadamente. “¿Podría tomar más café, Peely?” Peely se inclinó levemente.
“Por supuesto, señorita.” Dijo, entusiasmadamente. “El café estará ahora mismo.” Y corrió para prepararlo. Lily rodó los ojos.
“¿Más?” preguntó incrédula. “¡Potter, es tu tercera taza de café! ¿No crees que ya has tomado suficiente?” James sacudió la cabeza mientras la taza fue depositada en la mesa, frente a él.
“No,” dijo secamente. Levantó su café y dio un largo sorbo. Cuando bajó la taza, cerró los ojos y suspiró. “Ahh,” se dijo a si mismo. “Esto si que es vida.”
“Dios,” bufó Lily. “Eres un adicto, Potter.”
“Y tú eres una gruñona.” Replicó antes de tomar otro trago. Lily esperó con impaciencia mientras bebía su café. Echó un vistazo al reloj y vio que sólo faltaban cinco minutos para que Pociones empezara.
“¿Podemos ir yendo ya, Potter?” preguntó. “Pociones empezará dentro de poco, y no creo que sea buena idea llegar tarde.”
Continúa...
hola xjust_4_mex
Buena fotografía.
Devuelve.-
Saludos.