close
You will be charged 0 for this gift when you post your comment.
This gift will be added to your comment for free!
 

[♥]____RBD____[♥]

x_rbd_dulce_x

   More

Recent Photos

11/27/09
11/26/09
11/25/09
11/24/09
11/23/09
11/22/09

Recent Gifts

8/27/09
x_rbd_dulce_x
8/3/09
x_rbd_dulce_x
RSSRSS
Escena exclusiva de Kdabra!
zony XXX
Permalink | Share: Email Facebook Other

Escena exclusiva de Kdabra!

11/15/09
Novela: Ligeramente Casados
Autora: Mary Balogh
Serie: 01 Bedwyn
Créditos: Marcela

CONTINUACION DEL CAPITULO

— ¿Bailamos de nuevo? —le preguntó su mujer.
Diego se puso de pie y le tendió la mano.
—Sí. Una vez más.
La tía Mary, sentada a escasa distancia con un par de mujeres mayores, asintió alegremente al verlos levantarse.
"Una vez más." Parecía querer decir "por última vez".
Por la mañana volvía a chispear. Aunque se había acostado tarde, Robbie se despertó temprano y se dirigió a las cuadras para despedir al coronel Bedwyn, a pesar que éste le advirtió que llovería y le aconsejo que se quedara en su casa. Iba arrebujada en un abrigo y se tapaba la cabeza con una inmensa capucha.
Él iba de uniforme, pero no el de gala, sino otro, de colores algo desleídos y un tanto raído. Se le amoldaba a la perfección y parecía cómodo en él. Y resultaba innegablemente atractivo. Robbie pensó que debería ir vestido así casi todo el tiempo. Irradiaba fuerza y masculinidad.
Sam Pratchett sacó el gran caballo del coronel del establo. Charlie daba vueltas sin cesar junto al caballo del ordenanza, deseoso de ser útil.
El coronel Bedwyn se dio la vuelta hacia Robbie. Ya estaba empapado y la propia Robbie notaba como el agua comenzaba a calarle el abrigo. Se miraron y fueron incapaces de dar con unas palabras sencillas de despedida.
—De modo que esto es el fin —dijo él secamente—. Estoy honrado de haber podido ayudarla, señora.
—El honor es mío —replicó ella, forzándose a sonreír.
Difícilmente habrían podido encontrar una forma más ceremoniosa de despedida.
Él dio un taconazo, se inclinó y se volvió para tomar las riendas de manos de Sam. Pero de repente giró y extendió la mano derecha. Robbie le dio la suya y se estrecharon las manos en silencio con fuerza, casi de un modo doloroso, durante un buen rato.
—Que sea usted feliz —le dijo Diego.
—Y usted también. —La garganta le escocía y sentía una opresión en el pecho.
Finalmente el coronel retiró la mano y montó sobre su caballo con un solo movimiento armónico, miró a su ordenanza para comprobar si estaba listo y echó a andar por el camino de entrada. Las herraduras del caballo repicaban sobre los cantos del pavimento.
Robbie levantó la mano en señal de despedida, pero Diego no volvió la vista atrás. Un momento después el muro del picadero ocultó al coronel y a su caballo, de modo que Robbie se apresuró hasta el portalón para verlo alejarse por el camino de entrada a un galope corto, hasta que se perdió de vista entre los árboles. En ningún momento había vuelto la vista atrás.
La lluvia que le caía sobre la cara le pareció cálida. Se la quitó de un manotazo y se bajó más la capucha. Si hubiera sido un poco más indulgente consigo misma se habría puesto a llorar sin parar hasta quedar exhausta y vacía. Habría llorado por la pérdida de un hombre honorable que nunca iba a volver a ver, a pesar que era su marido. Por la pérdida del amor y de un hombre que no había regresado a tiempo. Por su hermano, cuya muerte no había tenido tiempo de honrar debidamente. Por un futuro que se le antojaba desolador.
Fue retrotrayéndose hacia el pasado, contando los días con los dedos. El día anterior se habían enfrentado a Cecil y habían bailado en la sala de asambleas. El día anterior a ese habían regresado de Londres; antes se habían casado; antes habían ido a Londres; antes se había celebrado la ceremonia fúnebre en memoria de Percy; antes Diego se había ofrecido a pronunciar unas palabras para honrar su memoria; antes le había traído la terrible noticia de lo ocurrido en Francia. Siete días. Una semana exacta. Hacía una semana, hora más hora menos, no sabía ni siquiera que Percy hubiera muerto. Una semana antes no conocía al coronel lord Diego Bedwyn.
Ahora los dos se habían ido. Para siempre.
No lograba recordar por qué la separación del coronel tenía que ser para siempre jamás. Pero eso era lo que habían pactado desde el principio.
Fue incapaz de volver a su casa en ese momento. Pese a la lluvia y a que la hierba estaba encharcada, se dirigió hacia el estanque de los lirios, siguiendo la misma senda que había tomado con el coronel hacía seis días. Antes que se hubiera alejado mucho Muffin la alcanzó brincando. Parecía una rata gigantesca medio ahogada.
—Bueno, Muffin —le dijo—. A lo mejor tú me puedes explicarme por qué tengo tantas ganas de llorar si ni siquiera sé por cuál de los tres hombres debo llevar luto. ¿Por Percy, por John, por el coronel Bedwyn?
Muffin dio unos saltos desgarbados y olisqueó la hierba. No tenía ninguna respuesta que ofrecerle. De hecho, no le hizo el más mínimo caso, razón por la cual Robbie le estuvo sumamente agradecida: no podía seguir fingiendo que lo que le caía por las mejillas era lluvia cálida y salada.

SIGUE ABAJO

Guestbook Comments (14)

CAPITULO 9

Capítulo 9
Las inclemencias del tiempo y el barro del camino forzaron a Diego a pasar una noche en una posada. Era ya la tarde del día siguiente cuando enfiló el amplio camino recto de entrada que conducía a Lindsey Hall, jalonado de olmos que parecían formar como soldados para una revista.
Picó espuelas a su caballo para que acelerara el paso, aunque no estaba seguro que hubiera nadie de su familia en la mansión. Era más que probable que estuvieran en Londres pasando la temporada social, aun cuando no fuera una familia muy dada a la frivolidad de los pasatiempos de la aristocracia. Bewcastle estaría sin duda en Londres, cumpliendo con su deber en la Cámara de los Lores, pero esperaba ver por lo menos a alguno de sus hermanos. Necesitaba distraerse, pues se sentía abatido.
Finalmente divisó la mansión y sintió una punzada casi dolorosa de cariño por ella. Lindsey Hall era una casa grandiosa de piedra vista, cuya magnificencia cortaba el resuello, por mucho que consistiera en un batiburrillo heterogéneo de estilos arquitectónicos. Era propiedad de la familia desde que lo habían construido en la Edad Media en calidad de casa solariega, con dimensiones mucho más modestas. Los sucesivos barones y luego condes y finalmente duques fueron añadiéndole alas y anexos sin derribar ninguna construcción anterior y sin esforzarse por que armonizaran las diferentes modas que habían imperado en cada época.

La larga avenida se bifurcaba a cierta distancia de la mansión, para rodear un deslumbrante jardín de flores de todos los colores en cuyo centro se erguía una fuente de mármol, todo cortesía de un bisabuelo georgiano. El agua salía disparada a unos diez metros de altura y caía rociando un perímetro enorme, como si se tratara de las varillas tornasoladas de un gigantesco parasol.
Diego acababa de girar a la izquierda cuando divisó tres jinetes que salían de las lejanas cuadras, dos hombres y una mujer. Todos azuzaron a sus monturas en cuanto lo vieron, pero fue Freyja la que dio un grito y espoleó a su caballo para dirigirse a su encuentro a galope tendido, rodeando el jardín.
— ¡Diego! —repitió cuando estuvo lo bastante cerca—. ¡Serás descastado! ¡Mira que no decirnos cuándo ibas a venir!
Su hermana llegó a su lado y le tendió la mano en un saludo de lo más masculino. Montaba a la amazona, algo bastante inusual en ella. Llevaba un vistoso sombrero con plumas, con el pelo rubio suelto casi hasta la cintura y lleno de bucles y rizos. ¡Era su adorada Freyja de siempre!
— ¡Pues cómo te crees que se dan las sorpresas! —Le replicó, aferrándole la mano—. ¿Cómo estás, Free?
Estaba bronceada, tenía la mirada vivaz y rebosaba salud; en suma, tenía un aire tan impropio de una dama como el que había ostentado durante los años en que toda una cohorte de institutrices había intentado en vano hacerla entrar en vereda.

—Encantada de verte. ¿Sabe Wulf que estás en Inglaterra? Habría sido muy propio de él no habérselo dicho a nadie.
—No le he escrito.
A poco llegaron los dos hermanos, que cabalgaban a un ritmo más sosegado. Rannulf, un gigante rubio, sonrió y le tendió su enorme manaza.
— ¡Qué maravilla volver a verte, Diego! —exclamó—. ¿De cuánto tiempo dispones?
Alleyne, más joven y delgado, de pelo más oscuro, sonrió alegremente.
—El guerrero regresa triunfante. ¿En caballería no os dejaban coger papel y lápiz, Diego?
—Ralf, Alleyne… —Diego les estrechó la mano—. Dos meses, de los cuales ha transcurrido ya una semana. Tenía algunos asuntos de los que ocuparme. —Como casarme, pensó—. ¿Y para qué usar papel y lápiz cuando iba a venir en persona? ¿Está Morgan en casa?
—Y también Wulf —le informó Ralf mientras todos daban media vuelta y se encaminaban hacia las cuadras—. Volvió a casa una semana y luego se fue al funeral de la condesa de Redfield hace una semana y aún no ha regresado a Londres. Cuando nos fuimos esta mañana estaba repasando unas cuentas. Morgan está encerrada en clase, exasperada. Diecisiete años es una edad terrible y rebelde, especialmente para un Bedwyn.
— ¡Diecisiete años! —Diego dio un respingo—. Debe de estar hecha toda una señorita.

— ¡Y toda una cascarrabias! —precisó Alleyne riendo—. Va a ser la peor de todos nosotros, o la mejor. Siente uno lástima por los jóvenes caballeretes que vendrán a cortejarla el año que viene, después de que Wulf la haya llevado a rastras a Londres a presentar sus respetos a la reina.
—Veo que tu llegada no ha pasado inadvertida. —Rannulf inclinó la cabeza en dirección a la puerta delantera de la mansión— ahí viene el jefe en persona.
Diego bajó del caballo de un salto y le tendió las riendas a Andrews. Bewcastle se le acercaba pausadamente. Era propio de él no tener nunca prisa y no alzar jamás la voz, pese a lo cual todos los sirvientes obedecían al instante la más nimia de sus órdenes. Había logrado domeñar los excesos de su parentela, la mayor parte de la cual le tenía un poco de miedo, aunque habrían muerto en el potro antes que confesarlo. Era Wulfric, un nombre que le iba como anillo al dedo porque había algo de lobuno en él, como por ejemplo sus iris plateados.
—Wulf… —Diego se dirigió a él con cierta aprensión. Hacía años que no estaban en buenos términos. La última vez que se habían encontrado, tres años antes, habían estado a punto de pegarse y Diego había abreviado su visita.

me encanto te espero

—Diego… —Bewcastle se detuvo a una distancia desde la que era imposible abrazarlo o darle la mano y habló con su tono de voz despreocupado y engañosamente afable—. ¡Qué fastidio!, no me va a quedar más remedio que tener unas palabras con el servicio de correos. La carta en la que anunciabas tu regreso a Inglaterra todavía no ha llegado.
— ¿Para qué escribir cuando podía llegar tan rápido como una carta? ¿Cómo estás?
—Encantado de verte de una sola pieza y, al parecer, en buena salud —dijo Bewcastle, llevándose el monóculo al ojo y examinando a su hermano de la cabeza a los pies—. ¿No te puedes pagar un uniforme nuevo, Diego?
Diego se encogió de hombros.
—Se acostumbra uno a la comodidad cuando no abunda. Quiero ver a Morgan. ¿Es tan hermosa como prometía la última vez que la vi? Me dicen que es la más testaruda de todos nosotros.

HASTA AHI

lindo el cap siguela te pasas

hermoso

(Cancion: Quien te crees)
Frase del dia:me pides que te diera una señal
una mirada algo en que esperar
siempre sufriste de demasiada vanidad
no mereces nada de mi que mas da
quieres ser lo que quiero no fuiste y no serás capaz
ni de estar enamorado de alguien de verdad
es demasiado te he olvidado y así será y así será

Por si alguien no sabia el 5 en el Luna Park- Anahi Tour "Mi Delirio"

besos pasate

A esta chica la deben estar matando jaja

LINDA FOTO
GRACIAS POR PASAR
SALUDOS
BYE

Hermoso mi bebo!!!
pasas=?

lindo cap siguela

:( se fue... que feo...
pero bueno, va a servir para q se extrañen... no :D!!
JEJE
bueno bebe me encanta tu web!!
espero que andes super bien!!
suerte y buena vibra...

mi msn: vondy4e_dyc@hotmail.es si queres agregame!!


♥VONDYS♥
♥guian mi camino♥
♥LoS aMo! ♥
¸.•*´¨)
¸.•´¸.•*´¨) ¸.•*¨) ¤
(¸.• (¸.•`»*-OrGuLLoSa De SeR VONDY¸.•*)

To leave a comment, please log in by clicking one of the following


or join Fotolog now - it's free!
Connect
(for comments only) or join Fotolog now - it's free!

Friends/Favorites

hefca_monterrey's photo from 11/29/09
11/29/09
hasta el fin con anahi …, Nuevo León, Mexico
nuestrosrbd's photo from 11/29/09
11/29/09
Traumada En, Buenos Aires, Argentina
mai_uckerforever's photo from 11/29/09
11/29/09
SUELES VOLVER EN MIS …, Nuevo León, Mexico
rbd_mty_8's photo from 11/29/09
11/29/09
ES POR AMOR QUE BRILLA EL …, Nuevo León, Mexico

Groups

x_rbd_dulce_x hasn't added any groups to their Friends/Favorites list yet. Explore groups here!

Links