HECHA LA LEY, HECHA LA MAGRA
11/23/09
Como mucho de los diggers de por aquí sabrán, existe una costumbre muy fea dentro de esta corriente de recuperar el vinilo. Es un hábito muy barato para los sellos, pero una pirula muy gorda para el fan. Si, hablamos de los masters chungos.
Si algo hace especial al vinilo sobre el CD (que alguien me corrija si me equivoco), es que para el primero se usaban unos procesos de comprensión menos heavys que para el segundo. El CD suena más fuerte, si. Pero no suena mejor.
Otro de los motivos es que las ediciones en CD de discos posteriores a la aparición de este formato suelen venir de masters de dudosa calidad (durante un tiempo fue así, al menos), cuando no, de vete tú a saber dónde.
Y luego está el hecho fáctico: El CD reproduce dígitos, el vinilo está impreso en función de la onda. Por lo tanto, es más cándido, más real, más vivo.
Bien, pues muchos sellos que se ven con los derechos de algunos de esos masters (o copias de los mismo para su explotación) tuvieron la genial idea de aprovechar el tirón y empezar a tirar vinilos al mercado. Pero… ¿venían estos vinilos de los masters originales?
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
La gran mayoría de estos son CDs pasados a vinilos. Algo así como pasar un laser-disc a DVD. Para eso te quedas con un DIVX, ma nigga. Esto hace a las ediciones en vinilo originales AÚN más cotizadas todavía.
Toda esta historia viene porque yo me encontré con el presente LP en cierta superficie comercial super cool que todos conocemos. Y pedían unos 19 pavos. TUPUTAMADRE, pensé yo.
Cogí una pegatina que ponía OFERTA 8´99, y se la pegué encima. Fui a la caja. La chica marcó los 19 euros, pero fue adsorbida por EL PODER DE LA PEGATINA y, sin pensárselos dos veces, descontó 10 euros.
Y yo me fui tan contento.
Moraleja: Fuck de fuckers.
PD: Algunos discos como los de los Rolling acostumbran a llevar una pegatina que te garantiza la procedencia de los masters originales. Stay tuned.
(L) si no puedo cuidarte se muere mi mejor parte
Joder que trucazo. Habrá que apuntarselo