11/16/06
Caminé por Alcalá como caminan esos extranjeros que siempre llevan abrigo y no tienen reloj: con las manos a la espalda y sin mapa. Pasé más de treinta veces por delante de la casa en la que nació Miguel de Cervantes. Encontré mi café favorito al final de la Calle Mayor: El perro verde, especialista en tostas de tomate y aceite.
- ¿Y en el interior del cine?
- Mucho molino. Poco gigante.
no pudimos inventar ese café. pero siempre nos quedan las castañas asadas en los bolsillos.