Pasara distraida la noticia de nosotros...
10/26/09
Las palabras pueden decirse y ser escuchadas o ignoradas.
Sin embargo la felicidad me invade porque sé que no te quedarás sólo con largos discursos míos.
Puedo reconocer a mil kilometros la mueca que pintas cuando llego
inventarte un mundo lleno de colores con mi sonrisa y sé que te lo crees.
Sé que te va a quedar la inacabable sensación de gusto al verme... porque te gusta verme.
Y la sonrisa casi entre codigos que se te dibuja entre los dientes.
Te va a quedar un poco de mi gusto, porque te guste o no, no se borra con besos de otra.
Te va a quedar mi perfume en tu memoria y cuando lo vuelvas a sentir lo vas a reconocer.
Te va a quedar mi mirada, casi incomprensible, mentirosa, caprichosa, dolida mirada.
Te van a quedar mis manos distintas a las de cualquier otra... raras, pero diferentes.
Mis muecas y nuestras charlas, mis miedos y tu falsa seguridad.
Te va a quedar mi recuerdo...
Y eso es más que unas simples palabras.
Y eso es más que solamente un par de días.
Y eso es más que cualquier roce a media tarde que recibas.
Y en la noche...
Aquella ladrona de mis sueños y,
la que te conduce a vos a caer en un profundo silencio... en ella me veras.
Apareciendo inconscientemente en tu vida,
porque tu lado secreto sigue pensando en mi estadia.
En la noche...
no me vas a ver caer, me vas a ver resurgir.
Entre todos aquellos recuerdos que me ahogaron casi irremediablemente de tu cerebro, pero no de tu memoria.
Cuando crezcas, si creces...
Vas a ver mi escencia de una mejor manera y entenderás las cosas del modo que las hice.
Cuando te llegue el agua al tanque que tenes vacio
y veas girar las ruedas de la vida...
Me vas a encontrar.
Igual que antes.
Me vas a desear.
Igual que antes.
Me vas a buscar.
Igual que antes.
Me voy a escapar.
Igual que antes.
Por aquellos senderos preparados para una historia repitente,
me escaparé por aquellas aguas turbias de pensamiento,
por los recobecos de tu mente y de tu corazón me esconderé...
Dispuesta a que me encuentres, solo, cuando tenga que ser.
Mientras tanto descanso en tus brazos,
transparentes porque no están.
Descanso en tu memoria,
donde siempre me encontraré un lugar.
Estaré en tu inconsciente,
aquel inconsciente del que me enamoré.
Pero estaré....
No lo dudes, ESTARE.
Siempre presente fielmente al deseo
de quemarte la cabeza hasta hacerte consiente
de lo que me hiciste padecer al irte...
Vos la vas a pagar a tu manera.
Quizas tu felicidad ficticia sea mi recompenza del juego de rompecabezas que me jugaste.
Daiana Romanelli, 2009.