VALENTINO
1/25/08
Primavera/Verano 2008 Alta Costura de Valentino.
Luchando por contener las lágrimas, Valentino se despidió ayer del mundo de la moda con un desfile de alta costura desbordante del glamour que lo convirtió en el favorito de las estrellas de Hollywood, las celebridades y la realeza durante medio siglo.
El rojo carmín, el color que definió la carrera de Valentino, tiñó la pasada final mientras las modelos rodeaban al creador y el público aplaudía de pie la última colección de un modisto reverenciado que marcó una época.
"El se va con felicidad, pero el mundo de la moda está de duelo", dijo uno de los asistentes al desfile, David Furnish, quien junto a Elton John es uno de los amigos cercanos de Valentino.
En las instalaciones del Museo Rodin, Valentino, considerado uno de los diseñadores más influyentes de fines del siglo XX, estuvo acompañado por la actriz Uma Thurman, la realeza europea, y las celebridades de Nueva York que vistieron sus largos vestidos desde su fulgurante aparición en 1962.
Trajes de día en cachemira con largas mangas blancas recordaron los modelos que creó para algunas de sus primeras fanáticas, como Jacqueline Kennedy Onassis y Audrey Hepburn.
VIDA
El pueblecito de Voghera, situado al sur de Milán, vio nacer a Valentino Garavani el día 11 de Mayo de 1932. Sus comienzos se remontan a 1950 cuando, con tan sólo 17 años, abandona su Italia natal rumbo a París, donde trabaja en los talleres de Guy Laroche y Jean Desses. Aprende el oficio y, en 1959, regresa a Roma para abrir su primera tienda. El mundo de la moda empieza a darse cuenta de que ha nacido una estrella, pero la gran oportunidad llama a su puerta tras la mítica presentación de su "Colección Blanca", en 1967.
Jackie Kennedy se fija en el nuevo talento italiano y le encarga su traje de boda para darle el sí a Onassis. En un derroche de creatividad, Valentino le confecciona un vestido mini de color ámbar y en seda georgette, cuya imagen da la vuelta al mundo encumbrando su talento. Los grandes nombres acuden, entonces, solícitos a su taller: Farah Diba, Audrey Hepburn, Nancy Reagan, Liz Taylor... A esta primera generación de clientas se han ido añadiendo otras más jóvenes, pues la elegancia Valentino, como la materia, no se consume ni desaparece, sólo se transforma, adaptándose con el paso del tiempo a los gustos de mujeres como Brooke Shields, Rosario Nadal o Marie Chantal Miller.
La mayoría de sus clientas afirma que vestir un Valentino les lleva a sentirse ellas mismas antes que fashion victims. Quizás porque el mismo Valentino dijo una vez: "El carácter y la personalidad de una mujer son infinitamente más interesantes, seductores y encantadores que la belleza por si sola".
El imperio Valentino se extiende desde Nueva York a Moscú, con 49 boutiques repartidas en cuatro continentes. Y si bien la piedra angular es el genio creativo del modisto italiano, el pilar que convirtió la firma en una gran empresa y la impulsó en todo el mundo es su socio y compañero de negocios de toda la vida, el arquitecto italiano Giancarlo Giammetti.
El modisto italiano no se conforma con vestir a las mujeres más elegantes del mundo, sino que suele convertirlas en musas y amigas. Liz Taylor, Brooke Shields, Sofia Loren, Marisa Berenson... han ido ocupando desde sus comienzos, hasta ahora, un puesto a su lado, como confidentes y apoyo en sus desfiles.
Una vez que el modisto da su amistad a alguien, la cuida y conserva con auténtico mimo. Son famosas sus frecuentes veladas con personajes de la jet y del mundo del diseño en cualquiera de sus lujosas mansiones de Roma, Versalles, Capri, Toscana, Londres, Gstaad y Nueva York o en su yate, el espectacular Blue One, que que recala en la isla de Ibiza cada verano con las supermodelos Elle McPherson, Claudia Schiffer o Naomi Campbell a bordo.
A pesar de llevar 40 años diseñando su febril imaginación no ha menguado ni un ápice, ya que cada una de las citas anuales de sus desfiles se vive con ansiedad y con la certeza de que se tratará de un verdadero festín visual.
Su incursión en el mundo de la perfumería ha sido también todo un éxito y su Very Valentino se ha hecho ya con un puesto de honor dentro del difícil y competitivo mundo de las fragancias.
“Las posibilidades del rojo son infinitas”, afirma el modisto, que ha convertido al vibrante color en su tarjeta de presentación, sobre todo el que se conoce como “rojo amapola”.
Fanáticas de este color y de todos sus diseños son también Alexandra von Furstenberg o Liz Hurley.
Valentino se desenvuelve entre la tradición de la Alta Costura francesa y el diseño, algo que le hace único y especial.
Micaela,,
me gustaron mucho sus guantes a conjunto=P
amo valentino
pasat y bsoooos!!=)