6/28/07
Bueno, mientras espero a que me baje el desayuno para salir a correr, voy a escribir un poquito y así de paso actualizamos.
En este texto pretendía hacer un análisis de mi último año vivido, pero creo que declinaré esa vía en base a que necesito más tiempo para pensar y hacer un buen balance.
Como esta semana parece que el tema estrella es la homosexualidad y su reflejo sobre la tolerancia, y tras leer alguno de los comentarios (cuanta razón tiene Hortensia cuando dice que escribís demasiado), he decidido plasmar mi opinión.
Pare empezar, el tema de la libertad; es muy bonita, pero ¿dónde acaba tu libertad? En el punto en que comienza la mía; por tanto, igual, pero sólo igual, la libertad de alguien no conlleva ir a ver y hacer “fiesterillas” en determinados colectivos.
Segundo, y entrando en el fondo del asunto, no se si estaré equivocado, pero en cierto modo me da algo de pena, el tratamiento que muchas veces se le da a esta conmemoración. Veamos, y mirando un poco al pasado, en 1969 se producen disturbios entre la policía de New York, y un grupo de gays, lesbianas, bisexuales y defensores de los derechos civiles (sí, derechos que hoy damos tan por sentando). Sí intentamos interpretar esta conducta, vemos que al final todos somos iguales, es decir, la persona lucha por hacerse valer y porque se le reconozca; porque se le otorguen o reconozcan una serie de derecho y garantías. Esto ha pasado siempre con diferentes grupos, ya sea el reconocimiento de los esclavos como personas, el proletariado europeo, o los “afro-americanos” en Estados Unidos. Lo que quiero decir con esto, y he aquí la pena, es que en lugar de recordar estos valores que tanto les costó, y les esta costando que les sean reconocidos, se hace una cabalgata como si de los reyes magos se tratara, y evidentemente esto, desde mi humilde compresión, degrada más que favorece. Es más, el paralelismo claro sería como si en las fiestas de moros y cristianos, en lugar de hacer una representación sobre el “hecho histórico”, se hicieran carreras de coches.
Podría seguir hablando durante mucho tiempo, por ejemplo de la cantidad de cosas que se han asimilado al movimiento homosexual y que son sólo un fetiche para los pseudoprogres (Todo es de todos hasta que tocan lo mío); pero haciendo caso a Hortensia, concluiré con una frase que solía decir mi abuelo, sabio dónde los haya, que dicta: “A mi, personalmente, los mariquitas me da igual lo que hagan, siempre y cuando no vengan a darme por el culo.”
lala buen veranuko
muas