Chiqui
12/30/08
28/12/08
Había 2 cosas que siempre, pero siempre me robaban una sonrisa:
1) Cuando dormías, movías tus patitas como si estuvieras caminando.
2) Cada vez que yo llegaba a casa, no importaba cuánto peso traía en mi espalda, vos siempre festejabas mi llegada como si no me hubieras visto en años.
En tu juventud fuiste una doncella inquieta y juguetona. En tus años maduros, una viejita orgullosa y cascarrabias. Pero nunca, (nunca!) perdiste la dulzura.
Tu sillón se ve muy frío ahora, amiga.
Te amo ahora, y te amo hasta el fin del mundo.
Flor.