Ayer fui con mi amiga M. a la librería La Central. Presentaban el libro de ‘ensayos’ «Bolaño salvaje». Dijeron que el escritor chileno que vivió en México DF y en Blanes, por ejemplo, y que murió prematuramente hace cuatro años, se ha convertido en una leyenda. Un clásico. Bolaño consagró su vida a la literatura, a narrar la derrota de una generación y de sus ideales, a indagar a través de su literatura en el origen del mal y de la intolerancia y de la violencia, a polemizar sin tregua por lo que consideraba importante y a apostar con sus textos por un mundo gobernado por la ética. Cuando era chico, suspendía lengua castellana. Cuando era joven, reventaba actos públicos protagonizados por Grandes Escritores Latinoamericanos (Octavio Paz a la cabeza). Cuando era algo más mayor, escribía obras maestras de la literatura de todos los tiempos. Dijeron que sería de desear que el mito de Bolaño no opaque su obra. ‘Los detectives salvajes’ y ‘2666’ son sus dos grandes novelas. Leerlas fue, para mí, un doble deslumbramiento.
«El último caso del año 1997 fue bastante similar al penúltimo, solo que en lugar de encontrar la bolsa con el cadáver en el extremo oeste de la ciudad, la bolsa fue encontrada en el extremo este, en la carretera de terracería que corre, digamos, paralela a la línea fronteriza y que luego se bifurca y se pierde al llegar a las primeras montañas y a los primeros desfiladeros. La víctima, según los forenses, llevaba mucho tiempo muerta. De edad aproximada a los dieciocho años, medía entre metro cincuentaiocho y metro sesenta. El cuerpo estaba desnudo, pero en el interior de la bolsa se encontraron un par de zapatos de tacón alto, de cuero, de buena calidad, por lo que se pensó que podía tratarse de una puta. También se encontraron unas bragas blancas, de tipo tanga. Tanto este caso como el anterior fueron cerrados al cabo de tres días de investigaciones más bien desganadas. Las navidades en Santa Teresa se celebraron de la forma usual. Se hicieron posadas, se rompieron piñatas, se bebió tequila y cerveza. Hasta en las calles más humildes se oía a gente reír. Algunas de estas calles eran totalmente oscuras, similares a agujeros negros, y las risas que salían de no se sabe dónde eran la única señal, la única información que tenían los vecinos y los extraños para no perderse.» («2666»)
Risas que resuenan en el estómago. Risas de asesinos y risas de gente común, a veces jodida y a veces contenta. Tengo la extraña y falsa sensación de haber conocido a Bolaño en persona.
La foto es fantástica, ¿también tiene que ver con Bolaño? Como quiero un doble deslumbramiento como el tuyo tendré que leer 2666.
A mi me paso como a bettiinaaa, empec "Los detectives salvajes" y no pasé de la página 10. Meses después volví y no paré, "Llamadas telefónicas" y "2666". Hasta fui al teatro a ver "2666" en el Lliure, muy buena también, a pesar de las cinco horas que duraba.
Lástima que muriera con 50 años! Las tardes de gloria que nos hubiera dado en el futuro!!
Salut
tengo un hermano que vale más q las pesetas y me ha regalado los detectives salvajes... todavía no he llegado a la mitad, pero me tiene fascinada... y creo q esto sólo es el principio de lo q vendrá...
hace unos años, mi compañero de clase jaume, hizo un docu sobre bolaño... entonces nadie lo conocía... hoy quizás podrá vender ese docu por un pastizal... cómo son las cosas, eh??
Tras sus enormes gafas, la carita de adolescente aturdido de Bolaño, que en esa foto debía tener más de cuarenta, miraba a la gente de la sala y seguía ganando amigos.
A pesar del poco cariño con el que los técnicos (?) de La Central tratan a quienes presentan libros, dejándoles abandonados a su suerte y sin sonido en los altavoces, a pesar de algún niño de extraña presencia cuya voz no necesitaba micrófono, el mensaje de quienes han escrito "Bolaño salvaje" llegó hasta las últimas filas.
Esperaremos a comprarlo, pero solo un poco. Con los dos euros que nos ahorremos gracias al descuento de Sant Jordi nos tomaremos una cervecita y seguiremos hablando de Bolaño.
Me lo apunto. Ya te comentaré.
Parece que la toma de decisiones basadas en los "Si" (vamos, en elininar los "si") ha dado resultados está vez. Lo mismo voy y la patento :D
Hoy pensaba, no sé si estando en lo cierto o no, que Cervantes era un tipo que escribía en un lenguaje aparentemente más coloquial que otros escritores de la época y anteriores (al menos desde la perspectiva que da el vivir en el sXXI), y trataba de imaginar si habría algún escritor en esta época que pudiera escribir de una forma tan coloquial a la vez que coherente como para convertirse en un clásico de nuestros tiempos y nuestro idioma diese un giro entorno a cómo ese escritor se exprese en sus libros... cómo divagaba (yo).
Bolaño también fué un descubrimiento para mi en su día, además fruto de la casualidad, buscando qué comprar en la sección de bolsillo de la FNAC. Después seguí leyéndolo hasta que salió 2666, que no estaba en bolsillo y era muy gordo (ergo muy caro). Luego leí que ese libro ya lo escribió sabiendo que se moría y dejó unas instrucciones muy precisas sobre su publicación y distribución para que fuera lo más lucrativo posible, pues era la herencia que recibiría su hijo. En ese momento decidí que no compraría la edición de bolsillo sino "la cara", pero el hecho es que aún no lo he leído. Igual me lo autoregalo por Sant Jordi, aunque lo cierto es que me han recomendado otro que también es gordo y caro y mi corazón está dividido...
Pocos meses después de leer "Los detectives Salvajes" estuve en DF para asistir a una boda y no encontré para nada lo que describe Bolaño en su libro, de hecho me pareció una visita totalmente prescindible.
Me encuentro a veces, en este inmenso DF, perdida entre calles que se repiten con el mismo nombre, una y otra y otra y otra vez, sólo que en distintos barrios -delegaciones-, y también con corrientes literarias de lo más disímiles, son sus nombres siempre graciosos, y recuerdo una y otra vez a los detectives salvajes, acaso vuelva a leerlo, pero antes, quizás, me meta con 2666... También discurre en MX?
Ahora leo a un clásico -que Bolaño me perdone- que me encanta, La región más transparente, de Carlos Fuentes. Todo ocurre en el DF. En otra época, post revolución, pero que mantiene mucho en común con el momento actual.
Vicente y M, que suerte poder compartir momentos tan preciosos.
Intenté leer "Los detectives salvajes" después de que varias personas de las que me fío mucho en gustos literarios, me recomendaron a Bolaño.
Lo dejé el segundo día. Y lo he olvidado totalmente, ni siquiera estoy muy segura de por qué lo dejé, pero fui incapaz de entrar en él.
Y de repente estaba Bolaño hasta en la sopa. Y reconozco que cuando me hablan demasiado de un autor me da un poco de rabia y me cuesta lanzarme a sus brazos.
Supongo que por eso aún no le he dado otra oportunidad.