me Refería a Q la historIa ya la Acabe de escRibir, perO todavía no la he colgado toda...Aunq realmente me estOy plAnteandO si segUir haciendO esto y cerrAr el fotolog...en fIn! Q ay va la continuAción de la histOria.
Pensó en un lugar perfecto, un lugar alegre en el que no existieran los problemas y, de la nada, surgió una puerta grande de roble.
Tenía adornos por todas partes, un estanque japonés y un olor a incienso increíblemente agradable. Aquella habitación era idéntica a la sala de los Menesteres, pero no estaban en el mismo piso. Era un lugar extraño, magnífico.
-Me encontraste-dijo una voz conocida.
-¿Malfoy?
Lo miró. Estaba de espaldas mirando por una amplia ventana.
-Oye, yo quería disculparme… No era mi intención, estaba muy alterada…
-Magnífica vista, ¿verdad?-le dijo haciendo caso omiso a lo que le había dicho-. ¡Bienvenida a la sala de los misterios!
-¿La qué?
-Esta es la sala de los Menesteres, pero con la forma de mi escondite perfecto… La acabo de nombrar así, nadie nunca me ha encontrado.
-La sala de los Menesteres está en otro piso, Malfoy.
-Exacto, y yo estaba en ella pero sentí una sacudida y entraste tú.
Unsilencio incómodo se dejó caer, hasta que Sarah decidió romperlo.
-¿De qué te escondías?-preguntó temiendo la respuesta.
La miró con sus bellos ojos grises.
-De ti, Sarah G. Rabnott.
Tragó saliba.
-¿Por qué?
-Eres un torbellino de misterios, nadie sabe nada de ti, solo esa Lovegood. Y, lo único que sabe es que no tienes padre.
Un brillo extraño surgió de sus ojos.
-Nadie se ha ganado mi confianza lo suficiente-le contestó dirigiendo sus ojos al suelo para contener sus lágrimas.
-Te equivocas.
Esta vez estaba muy cerca de ella. Posó su mano en su mejilla y la miró al rostro.
-Nadie ha querido escucharte.
Y la besó en dónde minutos antes había puesto su blanca y fuerte mano. Se estaba yendo, pero no podía dejarlo.
-¡Draco!
Un escalofrío le recorrió el cuerpo al oír su nombre pronuciado por esa dulce voz, reclamando su atención.
-¿Quieres escucharme?-le pidió.
Pronto estuvieron sentados al lado del otro, pronto la abrazó. No era un abrazo frío, tampoco era seductor. Era un abrazo de comprensión, fuerte y cálido. Después de llorar y que el joven le dejara su hombro, comenzaron a hablar.
-¿Qué ha ocurrido con tu madre?-preguntó.
-No asimila lo que soy capaz de hacer.
-Eres muy fuerte, Sarah. Tienes un talento excepcional. ¿Cómo lo haces?
-¿El qué?
-Esas cosas tan extrañas, tienes un gran talento, te he visto.
-Solo ahora-le explicó-. Nunca se me han dado bien los encantamientos simples. Soy incapaz, solo consigo que las cosas exploten o hagan ruidos extraños y luego mengüen. Pero ahora, la magia es mejor, más avanzada, me resulta mucho más fácil.
-¿Y ese fuego? El de Olivia Wilson. Nunca nadie vio nada igual por lo que he oído.
-Puedo hacerlo…desde hace mucho tiempo. No sé como ni por qué.
Se puso en pie y comenzó a crear fuego. Jugaba con su fuego, bailaba con él, lo tocaba, lo abrazaba.
-Un día, mi madre me castigó por haber roto unos vasos sin querer y me mandó que regara sus amados tulipanes durante un mes. Las primeras veces, los regué con la mano, pero pronto aprendí que podía dejar el agua abierta durante unos minutos e ir a hacer otras cosas. Una tarde, me entretuve leyendo y me olvidé. Al día siguiente los tulipanes estaban marchitos por el exceso de agua. Grité del susto y mi madre vino a ver que me pasaba. Cuando vio los tulipanes, se puso a gritarme y a decirme que los secaría y que le daba igual cómo lo hiciera. Me dijo un montón de cosas horribles y cada vez me llenaba de más furia y…los tulipanes ardieron. Dumbledore me dijo que poseía unos poderes extraños e indescifrables, que debía tener mucho cuidado porque lo único que conocía era una pirokinesis muy avanzada y sin control alguno.
Pronto hizo desaparecer el fuego.
-Pero…No quiero hablar de mi madre ahora.
-¿Y tu padre?
Soltó un suspiro.
-No sé nada de él. Sólo su nombre: Jack Amadeus.
Draco frunció el ceño.
-Que nombre tan…
-Peculiar-terminó la joven con una media sonrisa.
-Sí…
Se miraron un momento.
-Me ha encantado hablar contigo, Draco-le dijo con ternura.
No pudo resistirse a tanta dulzura. Le hubiera resultado amarga si hubiera sido de otra persona, pero no de Sarah. La abrazó con fuerza.
-Eres increíble.
-Gracias, supongo-le contestó todavía reaccionando.
-Sobre todo por lo que le hiciste a esa hija de muggles, le está bien empleado. No tenía que haber venido.
Sarah se separó y lo miró como si le fuera decir algo importante.
-Draco-hizo una breve pausa-, mi madre, Jackie Rabnott, no es bruja- lo miró-. Ella es muggle.
Primero la miró confuso, luego con asco y después se fue corriendo.
aGregadme al msn: golosinadas@hotmail.es
Hola!!
weno soy preimera jeje
Lindas fotos las ke tenes
Nos vemos en el BH
Besos :D