http://www.youtube.com/watch?v=P0w_nPe8bVw&feature=PlayList&p=A3F18398B2FF80AF&playnext=1&playnext_from=PL&index=34
Ahora ya se que lo que pienso cuando no estoy sintonizado tiene un valor relativo, no absoluto. Se que Cuando estoy descentrado y bajo de energía mi percepción de la realidad es una verdad a medias.
Pero reconozcámoslo, me encanta quejarme y escribir sobre la melancolía y la pena cuando de fondo suena un piano. Mi dulce tortura.
Momento para echar a perder horas reflexionando sobre mi lugar en el mundo, sobre en qué punto de mi camino estoy, donde saciarme de esta sensación de deriva, de niño perdido a la espera de un policía que le guíe de la mano hasta su mamá.
Me ocurre desde siempre y hay cosas, veo, que no cambian. Suele coincidir con momentos musicales, con una recién descubierta canción que suena de fondo en bucles y que tiende al infinito, resonando en mí como una oración, como un mantra, como el “LA” de un primer violín que ha de afinarme como a la orquesta. Y es que estos textos, estos momentos, son de recuperación… son un principio, una nueva canción.
Disfruta de la pena, de los viejos tiempos que fueron mejores – me digo – siéntete desdichado por lo que no ha salido bien, por los proyectos fracasados, por la esperanza perdida… pero cada día soy más mayor y me es más difícil creerme. La experiencia me ha demostrado tantas veces que lo mejor me espera a la vuelta de la esquina que me cuesta entregarme a la desilusión en un mundo infinito de posibilidades, experiencias y oportunidades para la vida y la pasión. Un Universo tan generoso materializando mis deseos más sutiles.
Así que solo me queda permitir que esta agridulce sensación navegue la marea alta que oprime mi pecho hasta la garganta a la espera de que el sol, la música, la naturaleza, mis favoritos seres humanos o la ilusión por el próximo destino a lejanas tierras abran mis compuertas y me derramen sobre este suelo de cemento devolviéndome la capacidad de sobrevolar la realidad y los pies descalzos sobre la arena.
Me siento feliz por estar vivo. De nuevo, la música salva mi vida.
Al menos salir por ahí y tomar algo... y charlamos ... y así conoces la noche madrileña. Avisa con tiempo.
Creo que te tienes que venir algun dia a Madrid y hacernos un acústico despues de comer una barbacoa entre amigos.... vamos, mediterraneamente... ;-D