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Hasta los santos (ja, ja) cojones.

Ateísmo en fiestas.
Creo que la gran mayoría de mis amigos tienen una posición no creyente en materia de religión: todos son ateos o agnósticos o, como poco, indiferentes. Sin embargo, todos ellos están ahora mismo sentados a una mesa con una docena de personas, a muchas de las cuales no soportan, escuchando de fondo villancicos o la tele y comiendo hasta ponerse cianóticos. Así que creo que es un buen momento para hacer una reflexión sobre el ateísmo en fiestas.

Richard Dawkins suele citar una estadística que prueba que, en los EE.UU., en torno a la mitad de la población no cambiaría su apoyo electoral para dárselo a un candidato bien preparado si supiera que es ateo (49% sí lo haría). Suponiendo que la encuesta se haya realizado con los métodos correctos, resulta que en ese país un ateo recibiría menos apoyo electoral (pero MUCHO menos), que el siguiente nivel, que es un homosexual o un mormón (ambos 79%). Treinta puntos de diferencia son muchos puntos para tomárselos a la ligera, si bien hay que poner el dato en cuarentena porque la encuesta es de 1999.

Decir que uno es ateo, y no sólo ello, sino cuestionar los dogmas de las religiones, su papel en la sociedad y sus actuaciones –al igual que cuestiona todo lo demás- está mal visto. Una densa capa de convencionalismos, de miradas de reojillo, de “tengamos la fiesta en paz” impiden hacerlo fuera de contextos académicos. Hay un problema de visibilidad: ¿por qué uno no puede decir “soy ateo” con la misma intensidad y normalidad con la que dice “soy cristiano”? ¿Por qué “no voy a ir a la cena de Nochebuena porque no profeso la religión cristiana” no es una disculpa aceptada?

[He de hacer un excurso: no tengo nada contra quien, siendo ateo, va a una reunión familiar con motivo de una festividad religiosa por otros motivos, como aprecio por los asistentes. De lo que estoy en contra es de que un convencionalismo cultural impida ir a personas que ideológicamente no hacen nada allí]

Los problemas de visibilidad se superan visibilizándose. No me refiero a construir un “orgullo ateo”, como se ha construido un “orgullo homosexual”: ambos me parecen bastante carentes sin sentido. Me refiero a ir un paso más allá: a normalizar el ateísmo, a que sea respetado como una opción válida más por la inmensa masa de “católicos no practicantes” (otro día hablaré de esto) que hay en este país. ¿Y cómo se hace eso? ¿Cómo se consigue ese respeto? Pues hay unas pocas máximas de experiencia que a mí me parecen útiles:

1. Declarar la condición de ateo, usando esa palabra, siempre que se esté presuponiendo lo contrario.

2. Tomarse unos minutos para informarse de los principales argumentos de los creyentes y de cómo se pueden rebatir, por si llegara el caso de que alguien decidiera acorralarnos.

3. No confundir churras con merinas: un ateo no cree en dioses. En ninguno: tampoco en los paganos. Tampoco cree en horóscopos, magias, destinos y todas esas cosas tan difíciles de deslindar de la idea de “dios”.

4. Ni imponer ni dejar que nos impongan. Hay que encontrar el equilibrio adecuado entre defenderse de la conversión a la que nos puedan intentar someter y no ser nosotros mismos aprendices de apóstoles de la Razón.

5. No ser innecesariamente ofensivo: contestar con un escueto “gracias” a los “feliz Navidad”, “feliz Semana Santa”, etc. que nos puedan ir lanzando. Al fin y al cabo, los suelen decir con buena intención. Y, correlativamente, buscar maneras de expresar buenos deseos que no incluyan a Dios, como “buenas vacaciones”, “pásalo bien”, “feliz salida y entrada de año”, etc.

¿Y qué conseguiremos siendo respetados? Pues básicamente a lo que aspiro es a la indiferencia, a que cuando uno diga “soy ateo”, el otro le conteste algo parecido a “po fueno, po fale, po malegro”, casi como si dijera “soy pelirrojo” o “tengo un lunar en la pierna izquierda”: una característica más. Además, conseguiremos algo mucho más importante, y que os atañe a todos: dejaré de escribir posts lacrimosos como éste.

Feliz Noche de la Vigilia de los Puercos.









On December 24 2010 10 Views



Avatar kunster

Kunster On 23/01/2011

Conviene indicar que:

(1) Mucha gente celebra la navidad (y otras fiestas religiosas) por tradición y como motivo para reunirse con la familia, aunque sean ateos, agnósticos o indiferentes. El propio Richard Dawkins se considera "culturalmente cristiano".

(2) A veces son los cristianos a quienes se mira mal y quienes tienen que disculparse por serlo, en España por lo menos. Aquí muchos católicos lo son por inercia y se la repapinfla bastante. Depende mucho del contexto, claro, pero me da la impresión de que los cristianos necesitan visibilizarse en ciertos contextos tanto como los ateos en otros.


Avatar yaresse

Yaresse On 02/01/2011

Es que soy más vaga que George Martin :


Avatar yaresse

Yaresse On 25/12/2010

Esto no es Navidad, es Newtondad.



...Big Bang .3.


Lo que hay que celebrar es el Invierno. ¡¡¡Inviernoooo os digooo!!!


Avatar twisted_sick

Twisted_sick On 25/12/2010

Haciendo de Grinch no te vas a ligar a ningún niño :D
Además, tú estás resentido por lo del jamón, ¡si no, sería la Navidad perfecta (joder, y para quién no)!

besitos de lacasitos :)




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