Dice internet, que hoy todo lo sabe y todo lo miente, que sólo en la ciudad de Nueva York viven más de ocho millones de personas, de las cuales un 36% han nacido fuera de Estados Unidos. Extranjeros que, a diferencia de otras ciudades norteamericanas como Los Ángeles o Miami, no proceden de unos pocos países en masa, sino que abarca una diversidad que hace que ninguna comunidad sea predominante. Eso la convierte en la ciudad multicultural por excelencia.
Sí, Orlando también también sale. Ingredientes que, unidos a Central Park, los rascacielos, los taxis amarillos e innumerables enclaves cinematográficos, convierten a la gran manzana en una auténtica cuna de relaciones personales de diferente índole y cultura, desde las historias de amor hasta los simples affairs de una noche, pasando por una mirada o una leve sonrisa. En Nueva York puede suceder casi cualquier cosa.