"Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es donde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, que hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso."
Hace días que lo que realmente quiero contar, es simplemente que lean. Y no me refiero a que me lean a mi, no. Me gustaría que leyesen, no importa qué, si son grandes obras, o pequeños relatos. No importa si sus autores son conocidos, o son anónimos olvidados cuyo recuerdo se centra en sus palabras, y no en sus nombres.
Quiero que lean, porque una vez estuve a punto de cometer un gran error. Dejé de leer uno de los libros que más han marcado, consciente o inconscientemente, mi aún inacabada vida. Por suerte ese desliz fue subsanado ese mismo verano, y desde entonces, he releido esas páginas en tres o cuatro ocasiones, y sé, que volveré a acudir a sus páginas cada cierto tiempo.
Seguiría escribiendo, contandoles todas esas cosas que hice y dejé de hacer, todos esos planes que quedaron en nada, y esas historias que viví sin haberlas planeado nunca. Pero no quisiera aburrirles, al menos no todavía. Por eso tan solo les diré que aún tengo uno de esos planes no realizados en mente. Quiero ver "Los 400 golpes", aunque estoy esperando algo... o mejor dicho, a alguien... quizás les cuente esa historia algún día, ... solo quizás, porque un día leí:
"No cuenten nunca a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo."
http://www.youtube.com/watch?v=Iqw-OKpTWlg
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