11/22/09
Miro y callo, veo, observo pero ya no digo nada. No hace falta, no sirve, no es de recibo, no es necesario. Callo y, en soledad, analizo hasta la nausea cada fibra de ese algo. Puedo seguir teniendo ganas de llorar pero ahora dejo que se las lleve el aire, cuando quiere echarme un cable y dejarme descansar. Me he cansado de mojar hombros ajenos. Me he cansado de necesitar. Cansada de llamar a voces y que los demás durmieran tranquilos. Cansada de sentir que no podía pasear yo sola. Ahora me duelen a veces los ojos cuando veo fotos, cuando miro durante horas una pared azul adornada con pósters de Kurt Cobain. Me duelen mucho porque retengo las lágrimas. Porque… ¿para qué?