9/29/09
Cuando la vida se convierte en una mierda sólo eres capaz de apreciar los golpes que recibes, ni un resquicio de tu voluntad es capaz de seguir adelante, de seguir luchando para mejorar la miseria en la que te hundes.
Pero incluso en ese momento, cuando ya lo das todo por perdido, AÚN no has tocado fondo.
No has tocado fondo hasta que no te olvidas de tu familia, de tus amigos, de la tele, de lo que hay dentro de tu cartera. No has tocado fondo hasta que no dejas de ser tú porque ya no te soportas. Cuando ya no eres capaz de aguantarte es cuando realmente has caido lo más bajo posible.
En ese momento empiezas a ser otra persona, y no me refiero a la misma mierda de persona que eras pero comportándose de un modo distinto sino a otra persona distinta; otra cara, otro cuerpo, otra mente. La depuración de tu alma llega a su fin y te conviertes en aquello que siempre has querido ser.
Entonces es cuando te ves, a ti mismo siendo otra persona, comprando el pan, en el banco, en el asiento de al lado dentro de un avión. No te reconoces, porque no eres la misma persona, pero eres tú, eres tú y tú habla contigo; tú te dice lo que quieres oir, tú cambia tu mierda de vida, que ya no es tuya, ni suya, sino de los dos y la convierte en aquello que nunca pensastes que podría llegar a ser.
Si has visto El Club de la Lucha hace lineas que deberías saber de lo que estoy hablando. Todos tenemos un Tyler Durden; todos acabamos poseidos por lo que creemos que poseemos, todos nosotros perseguimos las cosas de las que dependemos. Sin excepción.
Algún día encontraré al mío; cuando haya tocado fondo...
Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar.
Sin lugar a dudas mi película favorita de los últimos 25 años. Simplemente demoledora. Todavia recuerdo cuando la alquilé por primera vez (en esa época prehistórica cuando aún alquilaba VHS). No podia creer lo que estaba viendo y oyendo. La vi con mi primo y esperabamos ver a Brad Pitt repartiendo ostias tipo Chuck Norris. Imagina nuestro asombro al ver que nos equivocabamos.
Más tarde la alquilé de nuevo con mis amigos de toda la vida y simplemente fue una experiencia similar a comer hongos todos juntos.
No hay palabras para describir esa historia tan extraña y a la vez tan putamente familiar como es la de El Narrador.
Sin duda desde que vi esta peli y más tarde leí el libro soy ligeramente otra persona. Algo cambia en tu forma de pensar cuando te lo ponen delante de los ojos de una forma tan sangrante.