Algunos hombres buenos

El otro día estaba pensando (jajaja… perdonad, es que creo que es la primera vez en mi vida que digo esta frase, ¡soy rubia!) acerca de los hombres que han pasado por mi vida. Y cuando digo vida, digo entrepierna, porque únicamente sé el apellido de un par, y eso ha sido una de las consecuencias de la era facebook. Tenía más gracia la era fotolog o myspace (“me he liado con Enchilada mancillada” “¿Sí? Yo con matuko_trabuco”), en la que sabías su nick y poco más. Y es que yo, en cuanto conozco el apellido de un macho que me atrae, no puedo evitar pensar cómo quedarían nuestros apellidos a nuestros hijos. Y claro, tenía más gracia tener un “pablito Trabuco” que un “pablito Fernández”. Afortunadamente, mi caprichosa e inexistente memoria y capacidad de apego han hecho que, aún sabiendo sus nombres (ahora no, pero supongo que en su momento los supe), yo sólo los puedo recordar por los apodos que les ponía: “el alemán”, “el pollón”, “opción D”, “el padre de mis hijos”, “el cantante de éxito moderado”… y así hasta completar mi biografía no autorizada: Los 300
Claro que luego te pones nostálgica y te acuerdas de “El soso”, ese dulce pero aburrido chico que tenía un crucifijo en su habitación con una foto tuya a su lado. La mayor paradoja de la historia desde que ví el documental sobre Michael Jackson, en el que hablaba de “nosotros, los negros”. Daniel El Kum, celebridad fallecida días antes, era mucho más negro que MJ (y no hablo de Marc Jacobs, que también).
Más tarde, la nostalgia se vuelve odio cuando te acuerdas del que te rompió el corazón (si tuviera de eso, claro), cuando te encontrabas horquillas ajenas en su cama y rezabas para que la explicación fuera que era drag queen, y no que tenía más vida sexual que la mano derecha de Michael Douglas.
También recuerdas frases míticas que te han dicho “tu frialdad es un desfase”, “me gustabas más cuando creía que eras tonta”, o, tras conocerte de hace más de un año, decirte "Oye, Marta..." "me llamo Maryta" "ah"… ah no, que esas me las dijo el mismo. El que, cuando me enamoré del chicholino de las horquillas, me preguntaba “¿Te ha dado patada ya?”. Pues mira, me la dio.
Podría enumerar a mis novios gays, a los que tenían novia, a los que les fallaba el riego cerebral, a los desequilibrados, a los “eres la mujer más bella y maravillosa del mundo, pero no quiero nada serio”… pero creo que voy a dar el tema por zanjado y me voy a centrar en el de ahora. Que, por cierto, todavía no ha dado ninguna señal de tener taras. Seguro que es etarra (de momento, hago como que no veo las granadas explosivas en la cesta de la fruta).




On July 15 2009 Edit







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