- No puedes saber lo que pienso.
- No, no puedo.
- Entonces he ganado, le replicó ella, triunfadora.
- No, si bien no puedo saberlo, puedo intuirlo... y deducirlo.
- Mentiroso.
El simplemente sonríe.
- Ahora por ejemplo, estás muy curiosa porque te pruebe que digo la verdad, aunque tu orgullo te impide preguntármelo.
- Eso es obvio, cualquiera sentiría curiosidad por saber.
- Sí, pero la diferencia es que tu ya sabes que yo lo sé.
Ella guarda silencio, algo furiosa, por ser descubierta, esperando que continúe, pues realmente desea saber. Lo mira a los ojos esperando... mas ante el silencio de él, ella resignada, pregunta.
- En serio... soy tan predecible?
- No.
- Entonces?
- Se nota en tu rostro, aunque no quieras demostrarlo.
Ella se vuelve a otro costado.
- Sabes cuál es la diferencia en realidad?, pregunta él.
Como ella no se voltea aún, el le responde en voz baja:
- La diferencia es que tú me crees.
.....
creditos al dueño ..
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