Eran las siete de la tarde de cada domingo en temporada invernal, cuando nos sentábamos con mi padre, a ver un programa de televisión que nos fascinaba, el Show de Jerry Lewis. Fue en ese programa cuando lo ví por primera vez, desde ese momento supe que marcaría un hito en el mundo, era el, el mas pequeño. No se por que me llamaban la atención los hombres de raza negra. Siempre me gustaron los negros. Nunca me importó que uno de mis hermanos se riera de mí cada vez que yo me sentaba frente al televisor a quedar embobada mirándolo. Me ilusionaron su mirada, sus labios anchos, sus ojos negros brillantes iluminadores de un sueño escondido tras una niña en su infancia. Era el, un pequeño de raza negra que cantaba junto a sus cuatro hermanos varones, quienes se hacían llamar los Jackson Five,
un grupo que recién comenzaba a cantar, y hacerse conocido en el mundo artístico de Estados Unidos. Y el, un príncipe escondido que nunca alcanzaría a tocar la felicidad. Era una estrella fugaz demasiado lejana. Lo llamaban Michael.
Continúa aquí...http://utopiaschile.blogspot.com