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y ahi estaba como esperado, con un suave gesto de tranquilidad, como si supiera que en algun momento iba a ocurrir eso que nadie sabia y todos se preguntaban.
Nos encontrabamos en una compania silenciosa e incomoda, el, ese extraño muchacho, que antes nisiquiera habia visto, pero que compartiamos algo muy particular, LA ESPERA.
Yo no tenia nada, ni nadie que esperar pero me encontraba ahi viendo que pasaba, eso es lo que siento cuando nada me llena, cuando se que mucho hay que hacer pero no hay energias para hacerlo. y asi estaba observadora y haciendo que esperaba a alguien, sabiendo bien que nadie iba a llegar, y sabiendo TAMBIEN, que no queria que nadie SOSPECHARA que nunca llegarian por mi.
a medida que el tiempo pasaba yo imaginaba que podia esperar ese muchacho, que no se inquietaba con nada, que nada lo movilizaba, ni la pelea de dos novios a los gritos en medio de la plaza, ni los bosinazos a la anciana que pasaba por la esquina, nisiquiera los chicos que en la esquina intentaban cuando todos suponiamos que la señora no podia ir mas rapido que lo que el baston mandara. y mientras yo, ademas de observar imaginaba, imaginaba que ese muchacho se encontraba ahi esperando a alguien y no queria llegar tarde, por eso se adelanto; o quizas que la persona nunca llego y no queria que los que estabamos ahi supieran
El relato comienza en Fontainebleau, en un atasco en la autopista hacia el Sur. El ingeniero decidió no salir mas con su coche hasta que la policia disolviera de alguna manera el atasco. La gente del atasco pensaba que debía haber ocurrido un gran accidente para que se hubiera podido producir un embotellamiento de tales dimensiones. Todos los que estaban en el atasco se fijaban en los demás, estudiándolos minuciosamente hasta aburrirse.
Las noticias sobre lo que había podido suceder cambiaban a lo largo de la tarde. Ya bien entrada la noche volvieron a llegar gente con más noticias, siempre contradictorias a las demás.
La sed y el hambre se iban sintiendo, y una niña fue la primera en quejarse, así que el soldado y el ingeniero fueron a buscar agua. Un matrimonio les dio una lata de jugo de frutas y más tarde fueron la muchacha del Dauphine y el ingeniero a buscar comida, esta vez para el matrimonio que les dio la lata y volvieron con unos bizcochos. A las tres de la mañana acordaron descansar y hasta que amaneció, la columna de coches se mantuvo parada.
Por la mañana la ruta había avanzado muy poco, pero por lo menos tenían la esperanza de que esta tarde se abriera la ruta hacia París. A las nuevo llegó un muchacho con la noticia de que pronto se podría circular con normalidad, pero sólo era una treta para conseguir comida. Más tarde llegó otro muchacho con el mismo cuento, pero nadie le dio nada. Pasado el tiempo decidieron que uno del grupo podía encargarse de la orga
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BESOTES MACA!!