7/6/09
Subió solo al coche, como se había dispuesto, y contempló las luces de la pequeña calesa que iba delante.
Lo invadió una extraña sensación de pérdida. Sentía que Dorian Gray nunca volvería a ser para él lo que había sido en el pasado.
La vida se había interpuesto entre los dos...
Sus ojos se oscurecieron, y las concurridas y brillantes calles tornáronse borrosas ante sus ojos.
Cuando el coche llegó al teatro, sintió que había envejecido años.
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