Casi en Casa Tour, Buenos Aires marzo 2009.
Segmento 4: Estribillo rumbo a Cañuelas. Las 15:50hrs de esa tarde de sábado nos encontraba atravesando raudamente el túnel peatonal para llegar al tren diésel que nos llevaría a Cañuelas. Nos incentivó el ambiente sediento de la siesta soleada, y antes de subir al tren compramos una gaseosa en el puestito que estaba oportunamente en el andén.
Ocupamos los azules, metálicos y rígidos asientos de un coche
antivandálico, los cuales no dejan de prestarme asombro. Dimos término al medio libro de gaseosa que adquirimos en el andén mientras el tren daba marcha. Ya con el tren en movimiento, vimos circular algunos pasajeros, pero muchos más vendedores que ofrecían sobre todo golosinas, helados y bebidas.
Al poco tiempo abandonamos esos asientos, buscando quizás un poco de confort. Por eso fuimos al estribo, así de paso sacábamos fotos desde ahí.
Que Dios, la UGOfe y la Secretaría de Transporte Ferroviario nos perdonen, pero en ese tren poco poblado, en las horas en que la tranquilidad se ve y se huele en los pagos de Cañuelas, no había mejor lugar para llevar el viaje que en el estribo. Sabiendo del riesgo que significa y llevando por eso la cautela necesaria, junto con el placer del leve riesgo. En una oportunidad pasó el guarda y nos advirtió que no bajemos los pies a la escalera. El paisaje se amarillaba con la luz del sol, y se hacía ameno con el viento que la velocidad del tren andando fabricaba, que me sacudía la cabellera graciosa o ridículamente.
El tren paraba en cada una de las estaciones y yo sacaba la mirada por la puerta, mirando a lo largo de la formación en cada detenimiento. No veía a nadie subir, a nadie bajar: ese tren era un mundillo de dieciséis ejes, y habitado por personas que al parecer, esperaban llegar a Cañuelas para no volver hasta el lunes, hasta el inevitable regreso al trabajo.
Así y de a poco, la vista iba acostumbrándosenos a la llanura de la tierra sembrada, sentados entre las puertas abiertas veíamos el paisaje correr con el viento hacia atrás; las vacas, los caballos, y algunas arboledas apartadas de vez en cuando. Calles de tierra al lado de las vías, pasos a nivel precaria y sobrecargadamente señalizados. Un perro imprudente, acostado, muerto, a metros de los rieles. Después silos, estructuras metálicas. Finalmente y con los molinos, ya se veía el anuncio de nuestra llegada a la ciudad de Cañuelas.
Salimos de la estación, entrando a la ciudad como esos dos forasteros que éramos, aunque tratábamos de disimularlo y tenemos la esperanza de que nos haya salido bien. Encaramos calle Libertad hacia la plaza central: San Martín. Ciudad de estructura típica; la estación está a pocas cuadras de la plaza principal, conectada a través de una avenida. La plaza rodeada pr la municipalidad, la iglesia y la escuela. Caminamos al sol y en la estupenda armonía que se respiraba, acentuando aún más ese sábado a la tarde. Nos sentamos en un banco, seguramente comentamos cosas del lugar, de la gente (las chicas) de lo lindo o lo feo que sería de vivir allá. Andando por los alrededores, vimos algunas calles con adoquines y bastantes casas viejas, en buen estado, algunas usadas por negocios. Nuestro tren de vuelta salía a las 18.10hrs, en una hora. Volviendo por Libertad entramos a un bazar y compramos cuchillos rojos. Después seguimos hacia la estación, pasamos por la operadora de Ferrosur Roca. Ya en la estación, sacamos boletos y abordamos el tren, que ya estaba esperando a salir. El tren se puso en marcha en horario. Nosotros retomamos nuestra posición en los estribos, y dejamos producirse el viaje hasta Gerli, ya que en la televisión nos esperaba el partido de la selección argentina contra la seleccion venezolana, a la noche una salida de farra y alegría correspondiente al natalicio de Seri.
http://www.lo-llamaban-trenazul.blogspot.com
Esta mal, pero el estribo es el estribo...
sobre todo en un larga distancia con las puertas chicas en los extremos, te sentas con la espalda apoyada en un costado y los pies teniendo la puerta y a disfrutar lo que de la ventana no se ve;) y ni hablar si la otra opcion es un asiento antivandalico o una ventana sucia/rota/rayada que no te permite ver nada.
Linda foto, algun dia te voy a robar la idea:P
un abrazo!