Por Mina!
10/22/07
Los ojos ambarinos captaron la luz del cercano amanecer, que empezaba a teñir el cielo. La mujer miró hacia el este, y a Galdar le vino a la cabeza la idea de que ella contemplaba ya el ocaso del día siguiente.
- Serán centenares los que morirán sufriendo horriblemente -musitó-. El dolor que soporto es un tributo a ellos, y lo brindo a mi dios como una ofrenda. Despierta a los otros, Galdar, es la hora.
El minotauro esperaba que más de la mitad de los soldados se marcharía, como había amenazado la noche anterior. Cuando regresó al campamento se encontró con que los hombres ya estaban despiertos y desperezándose. Su ánimo era excelente y se mostraban seguros y excitados al hablar de las osadas hazañas que realizarían a lo largo del día; hazañas que, según ellos, habían vivido en unos sueños más reales que las horas de vigilia.
Mina apareció entre ellos asiendo el escudo y la maza; las manos le seguían sangrando y Galdar la observó con preocupación. Se encontraba cansada por el ejercicio y la dura cabalgada del día anterior. Allí, en mitad de la calzada, sola, de repente pareció una criatura mortal, frágil, con la cabeza gacha y los hombros hundidos. Las manos debían de arderle y, sin duda, sus músculos estarían acalambrados. Suspiró hondo y alzó la vista al cielo, como preguntándose si realmente tenía fuerza para seguir adelante.
Al verla, los caballeros alzaron sus espadas y golpearon con ellas los escudos a guisa de saludo.
-¡Mina! ¡Mina! -clamaron, y sus voces resonaron en las montañas, que devolvieron el eco creando un sonido enardecedor como la llamada de las trompetas.
Mina irguió la cabeza. El saludo fue como vino para su ánimo, y alejó el desfallecimiento. Entreabrió los labios y bebió hasta apurarlo. El cansancio desapareció como quien se quita unas ropas andrajosas. Su armadura brilló rojiza con la refulgente luz del sol saliente.
-Cabalguemos a galope tendido. En este día marchamos hacia la gloria -les dijo, y los caballeros vitorearon con entusiasmo.
Fuego Fatuo acudió a su llamada. La mujer montó y asió las riendas firmemente con las manos sangrantes y heridas. Fue entonces cuando Galdar, que había ocupado su sitio junto a ella para correr al lado de su estribo, advirtió que Mina llevaba en el cuello un medallón plateado colgado de una cadena también de plata. Lo observó detenidamente para ver qué tenía grabado en la superficie.
No había nada. La plata aparecía intacta, sin marca alguna. Le pareció raro. ¿Por qué llevar un medallón sin símbolos? No tuvo oportunidad de preguntarle, ya que en ese instante Mina clavó los talones en los flancos de su montura.
Fuego Fatuo emprendió galope calzada adelante.
Los caballeros de Mina marcharon detras de ella.
Texto extraído de "Los caballeros de Neraka" Volumen I de la trilogía de "La guerra de los espíritus".
Últimas líneas del Capítulo quinto: "El fuego sagrado"
Me ha encantado el personaje de Mina, ya era hora q empezase esta trilogía, aunq tuve q comprarme la edición d bolsillo a la espera q salga la "edición de coleccionista" como las otras q tengo :P
El miércoles sale "The Eye of Judgment" y me huelo q me voy a viciar demasiado... además de q el jueves sale el "Pro Evolution Soccer 2008" por lo cual ya está claro q me voy a viciar demasiado xDD
Ostras, pues me ha gustado el fragmento. A ver si me anoto el nombre de la trilogía para mi lista de lecturas pendientes... X_x