7/12/07
En la ciudad altísimos pisos en los que ni tu ni yo viviremos se construyen pero no se venden. Protestar es inútil cuando la opinión proviene de los que ya llevan el estigma de ser mugrosos. La fábrica gigante de consenso se alimenta de tus fotos y de mis comentarios cínicos algunos levantan perversas multinacionales. Mientras, en los bares de putas de lujo, donde la cerveza te sale a 7 euros y solo entras si tienes targeta de contacto e invitacion previa, algunos construyen un mundo donde ninguno importamos. La única clase social que importa aprende chino pero mira cómo me río. Confiados, nadie teme ya que veamos el maravilloso complot que hace tiempo dejó caer su máscara de constitucionalidad selectiva. A todos los que veis la fachada de la catedral cubierta por el anuncio gigante del banco santander, a los que os preguntáis dónde quedaron las inmobilarias y lo descubrís, a los que miráis hacia el 22@ buscando quien lo habita sin éxito, a los que os rechina que en las discotecas no dejen pasar alcohol pero si drogas y que vendan agua a 10 euros el mililitro, ya sabéis: la biblioteca está abierta.
Nos retiramos a los espacios no habitados donde todavía es posible imaginar un bellísimo paisaje de soledad eléctrica.