6/14/09
Llega un momento en el tetris en el que, habiendo colocado mal las piezas, lo más inteligente es reiniciar el juego y empezar otra partida.
Yo, que ignoraba ese dogma de la utilidad, solía esperar a que llegara la ficha que encajara en el caos y resolviera el puzzle, impasible ante la montaña de piezas mal colocadas que iba creciendo. Y esperando la casualidad más grande de vida, me fui acercando peligrosamente al Game Over.
Ahora sé que a veces lo mejor es cambiar de partida, o de juego; escapar de la compañía de los bailarines rusos y de la música ratonera, huir a otra cosa, a otro escenario distinto de éste, lejos de Rusia, lejos de aquí.
Sobre todo lejos.