Repaso lentamente, muy lentamente con las yemas de mi corazón los bordes filosos y cortantes de todos esos recuerdos de un tiempo pasado que, cómo no, fue mejor. Recuerdo y duele. No respiro. Lloro. Sí, por qué no.
Recuerdo esa sonrisa al verme. Ese abrazo, fuerte. Ese beso, y el siguiente, y el siguiente... y sólo habían sido cuatro días sin vernos.
Recuerdo tu brazo rodeando mi cintura. Tus labios en mi nuca. Y una canción de Bon Jovi que nunca llegó a gustarte flotando en la habitación.
“Te quiero”, decías. “Más que a nada en el mundo”, sigo diciendo yo.
El corazón acelerado. Un vuelco en el estómago. “Nunca voy a dejarte”, sí, claro.
Reescribimos las frases, fuimos sol y fuimos luna. Canciones que no significan nada adquirían una nueva dimensión.
Como si fuese el profesor de pociones de un libro sinónimo de infancia...
“¿Después de todo este tiempo?”.
Siempre.
On July 26 2011
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