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11/25/09
Linors se encontró con Booth y Brennan discutiendo dentro de su casa. Respiró varias veces ¿los dejaba discutir o se iba y le daba una trompada por haber hecho que se sintiera tan estúpidamente hipócrita al consolar a Selena? Suspiró de nuevo. Sintió que lo tomaban del brazo. Conocía aquella suavidad con la que lo tocaron. Era Iruma.
-Déjalos.- le dijo y lo abrazó. Él estaba tenso, como siempre se ponía cuando se enojaba. Suspiró y sintió que Iruma le tocaba la boca. –Vamos, te curaré esto.- le dijo y se lo llevó.
Booth y Brennan se miraban uno frente al otro. Ella lo miraba molesta.
-No quiero hablar. No hay nada que hablar.- dijo ella. Booth suspiró.
-Te digo que “te amo” y no te importa ¿No te importa, Huesos? Todo este tiempo no te lo he dicho porque fui un cobarde, y ahora que estoy dispuesto a luchar por ti, tú te acobardas.
-Para ti es fácil decirlo ¿no?- dijo ella molesta. –Claro, si la que tuvo que verte meses y meses con Selena fui yo. La que tuvo que partirse el corazón fui yo, la que tuvo que sonreír falsamente fui yo. Tú no. Tú fuiste el que tuvo sexo meses y meses, besos, compañía y…
-No fue así, no fue tan fácil… yo me sentía fatal.
-¿Ah, sí? ¿Entonces dime por qué duraste tanto tiempo? ¿Eres masoquista? ¿Te gusta sufrir por meses?- Booth la miró molesto. –No me digas que no “fue tan así”, cuando fue “muy” así… Claro, es demasiado fácil venir cuando estás dispuesto a pedirme algo, ¿no? ¿Y mientras no estuviste dispuesto? ¿Qué? ¿¡Qué, Booth!? ¿Pensaste en mí? Y ahora, cuando te das cuenta de que he decidido dejarte, alejarte de mi corazón y sacarte de mi vida como hombre, desesperado apareces. Es injusto y no te lo permito.- Booth no decía nada. No podía creer todo lo que escuchaba ni podía creer que todo aquello era lo que Brennan había sentido en todos estos meses. Quizás tenía razón, TODOS se habían cansado de decirle que dejara a Selena, pero él no lo había hecho… y ahora, ahora que ella dejaba de contestarle las llamadas y había decidido no almorzar más con él, ahora… él decidía besarla… y la había besado sin siquiera haber terminado con Selena, y ni siquiera se había ido a hablar con Selena, había sido Linors, si no había visto mal, quién la había sacado de la casa… Todo estaba dado vueltas, ¿qué pasaba? Huesos tenía razón.
-Lo siento, olvídalo.- le dijo. –Dile a Linors que me fui porque tampoco quiero arruinar nada.- Brennan sintió que se le rompía, una vez más, el corazón: cobarde. Ella asintió.
-Bien, es mejor. Vete.- dijo. Él asintió y salió de allí muy triste.
Brennan vio cómo Booth se retiraba ¿por qué había decidido salir de la casa de Linors? ¿Por qué de nuevo la dejaba? En el fondo de su corazón ella hubiera deseado que él se justificara una vez más y le dijera una vez más que la amaba… pero en lugar de eso se había ido.
¿Tan poco valía? Cada vez más sentía que Booth era un idiota y que sólo la hería… Se sentía muy mal. No podía respirar. Hizo una fuerza sobre humana para no llorar… sentía que no tenía aire, su garganta le oprimía con fuerza y le recordaba que “necesitaba” llorar… merecía hacerlo. Estaba destrozada: de nuevo. Comenzó a dejar que unas lágrimas cayeran. Lágrimas y lágrimas recorrían sus mejillas. Brennan se sentó en el sofá del living de Linors y se tapó el rostro. Comenzó a llorar. No podía aguantar lo que sentía, se sentía mal… quería a Booth, pero su cabeza “nuevamente” había hablado a través de sus labios ¿por qué no pudo simplemente sonreír y decirle “Sí, yo también te amo y esperé que me dijeras esto hace tiempo”? ¿Por qué? Y en lugar de eso le pidió que la dejara… y él la había dejado… Su cabeza de nuevo había hablado… Brennan no podía dejar de llorar. Lloraba… no podía dejar de hacerlo. Se sentía destruida.
Booth caminaba por las calles oscuras sin siquiera pensar en subir a un taxi o tomar un auto, no le interesaba. Se sentía mal. Brennan había hablado. Pero no era tan así. Él sabía muy bien cómo se sentía y no quería ir dando lástima por ningún lado. No quería arruinar nada. Pero sentía que perdía a Brennan ¿o ya estaba perdida? Quizás Linors no tenía nada que ver, quizás él mismo tenía todo que ver y era el único responsable… pero tampoco era el “único”. A pesar de que tenía razón Brennan, ella en su momento también había contribuido a que él decidiera dejarla… y eso había hecho. Cuando ella estuvo con Linors había sido él quien había dicho “basta”… pero al parecer de eso ella se olvidaba.
Era irónico que ambos se amaran y quisieran olvidarse el uno del otro. Ahora él era el malo, pero ella también había sido una egoísta con él… aunque claro, estaba justificada por su enfermedad, y él no… pero cuando él se arregló con Selena no lo sabía… después sí, y siguió con ella… Pero Selena era especial… y no en el buen sentido. Booth siempre sintió que si la dejaba ella se desplomaría, siempre sintió una “responsabilidad” con ella, una dependencia de ella hacia él. Tenía miedo de que hiciera una locura después de lo que había sucedid
Nadie conocía realmente a Selena, quizás ni siquiera él… pero la chica tenía algún que otro problema… y él sentía miedo de que hiciera una locura. No podría soportar que se matara o hiriera a Brennan… Sabía que Selena tenía algo que no era normal… La moral de ella era insuficiente, era impulsiva, dependiente… brillantemente inteligente, pero algo extraña… mientras pensaba la palabra “desquiciada” apareció en su mente, pero prefirió suponer que no era tanto… pero tenía miedo de que hiciera algo, o le hiciera algo a Brennan… si le hacía algo a él realmente no le importaba, quizás se lo merecía.
Suspiró.
Linors había terminado con Selena… o eso supuso. Le debía una explicación a Linors y éste estaba en todo su derecho a estar enojado ¿Debería buscar a Selena? No. No estaba loco. De un modo u otro, no de la mejor manera, pero sí de una manera, se la había sacado de encima. Necesitaba no verla por un tiempo. No quería saber nada de ella. Lo tenía cansado.
Huesos…
Suspiró de nuevo.
Era injusta. Sólo recordaba lo que ella había sentido y vivido y ni siquiera se paraba a pensar cómo se sintió él, cómo se sentía… y ni siquiera iba a pedirle que pensara cómo se sentiría si ella lo borraba de su mente. Era mucho pedir. Brennan sólo pensaba en ella. En su raciocinio ¿Una vez no podía ser sincera con su corazón? Claro, seguro que le diría que no era el corazón el que sentía sino la mente. Estaba cansado.
Booth pateó un vaso que alguien tiró en la vereda y siguió caminando.