Para llegar a los Sarcófagos de Karajía, se parte desde Leimebamba, hacia los pueblos de Lamud y Luya, que son ordenados y bonitos.
Desde ahí toma una hora y media aprox. para llegar a Cruzpata. En ese poblado, las familias más cercanas al camino que lleva a los sarcófagos, se encargan de vender las entradas y ofrecen a sus hijos menores como guías. Nuestra guía por ejemplo fue una niña de 12 años.
El camino está bien mantenido y tiene sitios de descanso, bajar demora 40 min. aprox. y ascender 1 hora.
Pero vale la pena, porque es asombroso ver como estos sarcófagos chachapoyas fueron colocados en el filo de un farallón de roca, con un gran abismo al frente.
Impresionante vista