7/18/09
Pasa cualquier tarde por aquella esquina...
Y verás dos corazones heridos, bailando en un charco y sanándose con esperanzas.
Y verás la simpleza de dos vidas separadas, riéndose de ellos mismos, en cada encuentro. Y se va sin lágrimas... y vuelve con sueños...
Por eso para cada mañana le dejé todos mis sentidos, para cada despertar, puse mi corazón a su lado, sólo para que le cuente sus sueños.
En cada tarde de domingo lo recordaría, riéndome en mi propia complicidad.
Y para cada noche, cualquiera sea, quedaría velando como una estrella... sólo para darle mi luz a su lado más oscuro.
Se llevó en su boca el sonido de mi risa. .