etcétera [...]
Y aunque nos cuesta conjugar a un Rvbio que -ejem- repite canciones, la difícil definición de un trío como Etcétera -y su conformación: Guitarra + Saxofón + Batería- es excusa suficiente para sentir ese sabor en la cabeza o en la piel o en los resquicios de la casa donde el [...] retumba repetidamente para buscarle el "lugar que vibra mejor" quizás, para agarrarlo como de banquete colombiano de paseo de olla del fuego leñador -lo siento, trato de hacer un chiste con la canción que da comienzo al álbum llamada Cenador y todo lo que conlleva ese juego de palabras en un país de miedo como el nuestro, llámenlo como lo llamen-.
La confusión quizás reside en que la música salta desde la cocina del jazz hasta los platos pvnk o las especies metal, sin que uno se de cuenta de ello, porque el pequeño conjunto, gigante en su esencia, puede permitirse el lujo de hablar en dichas lenguas al unísono.
Amén de la creación de esos ambientes cósmicos à la Coltrane de los que ni en otros mil años se podrá hablar, afortunadamente, con certeza o pisando tierra firme.
-¿Será la influencia de esa otra banda de Juan David que muchas veces cierra -¿sierra?- con una canción que dice en alguna zona algo así como "Cien novias nos esperan en otros tantos puertos"?-
En fin, que esto es una reseña y no un lugar para improvisar, ¡pero la influencia de ellos es tal que qué menos puedo ponerme a hacer sino subírmele al vehículo que proponen con su música!-
(Acaba de finalizar ese órdago apellidado "Rashomon" que, junto a "Cuadros" se basan en el Japón del siglo XX de Akira Kurosawa.)
(Y si hablamos de Japón, "Cronopio I" remite a la Argentina francesa de Cortázar, y "Atembao" a esa zona más colombiana cotidiana que afecta o infecta en ese peligroso gusto "porque no queda ninguna otra salida, porque al fin ganó el mal")
(¿Y nos sorprende que hayan tocado en Jazz Al Parque del 2011 y que su rudeza atraviese paredes con su música disfrazada de ecos memorialísticos?)
(Quizás ese anterior párrafo debe decir No Nos Sorprende Que Nos Sorprenda.)
Y si bien el lanzamiento del álbum fue al mismo tiempo su finiquitación, tanto Posada -saxo- como Pérez -guitarra- participaron en ese provocativo Yáwar Games, lo que me lleva a pensar en las posibilidades truncas de una serie de hechizos instrumentales en que el mismo sonido parece buscar la no salida de cada instrumento.
Y así, como cantan, "¿quién lo iba a pensar?".
Sólidos en su "miniatura"; fibrosos en su único filo que lo es todo; espeluznantes en su denso hvmor todavía sin coagular; sueltos a lo sumo por la extrema curiosidad de buscar viajar y hacernos sentir que el recorrido marcha ne un barco profano muy B Traven; y tal vez porque confieso haberlos visto en diferentes facetas, la ternura de su ejecución, qués -exagerando un poco- como ser pasado por la guillotina mágica para rescatar la cabeza -y en momentos el corazón- al final del concierto.
On February 05 2012
Edit