11/6/09
Mariam recordó el tenue brillo de las estrellas y los jirones de nubes rosadas sobre las cumbres de Safif-kó, aquellos montes lejanos en el tiempo en que Nana le había dicho: "Como la aguja de una brújula apunta siempre al norte, así el dedo acusador de un hombre encuentra siempre a una mujer. Siempre. Recuérdalo, Mariam."
Mil soles espléndidos.
me encantaria que fueras mi editora...asi llegaria a ser un betseler jajaja, nuestros te quieros siempre son verdaderos no lo dudes!!