Santa Casilda, Bilbao.
1/3/10
La R.A.E define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser, o suceder, y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente.
Puestos a escoger, a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo, supongo.
La improbabilidad duele menos, y deja un resquicio a la esperanza, a la épica.
Que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió, un afro americano habitando la Casa Blanca era improbable, pero también sucedió, Nadal desbancando del nº 1 a Federer, una periodista convertida en princesa, el 12 – 1 contra Malta…
El amor, las relaciones, los sentimientos no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables, porque lo improbable es, por definición, probable.
Lo que es casi seguro que no pase es que pueda pasar, y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.
Parece que me hubiera comido toneladas y toneladas de azucar, cierto, pero qué le vamos a haceeeer...Viva el abizcochonamientoo!xDD
Mañana empieza mi intensivo bibliotecario, FIJO!xDDD
Seeeed feliiCeeees..=)!
me encanta ese positivismo! :)
un besito oihaneee!!!