Sabor a Chocolate (José Carlos Carmona)
(...) la estrategia cumplía con todos los ritos de apareamiento de la clase intelectual elevada.
Richard Kearns le leyó sus páginas selectas de la poesía inglesa: Tennyson, Wordsworth, incluso Kipling y Oscar Wilde; para recalar después en sus coterráneos Longfellow y por fin a Whitman, de quien le leyó:
[i]
Serénate -no estés incómoda conmigo-, yo soy Walt Whitman, generoso y lleno de vida como la Naturaleza,
Mientras el sol no te rechace, no te rechazaré,
Mientras las aguas no se nieguen a brillar para ti y las hojas a susurrar para ti, mis palabras no dejarán de brillar y de susurrar para ti.
Mi niña yo te cito y te pido que te prepares para ser digna de encontrarte conmigo,
Y te pido que seas paciente y perfecta hasta que yo venga.
Hasta entonces te saludo con una mirada expresiva para que no me olvides.[/i]
Y Richard Kearns miró tiernamente a Eleanor Trap.
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Pero Richard Kearns nunca llegó a decirle a Eleanor Trap que el título de aquel poema era "A una prostituta cualquiera".
On November 12 2009
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