Child's Story...
9/30/09
Ya estaba anocheciendo cuando desmontaron; habían estado cabalgando todo el día, igual que el anterior y el precedente. Se encontraban ya a mucha distancia del punto de partida, sorteando numerosos obstáculos en su viaje.
El vestía una sencilla armadura, algo abollada y oxidada por el paso del tiempo, ella un sencillo vestido de color azul oscuro.
Se quito la armadura, ya no era necesaria, ya estaban seguros, ya nada ni nadie podría arrebatarles lo que con tanto esfuerzo habían conseguido y en un pequeño claro del bosque, dispusieron del campamento.
Mientras encendía el fuego sintió una ligera puntada en la espalda y la humedad que bajaba como gotas de agua, el sanguíneo líquido brotó con más fuerza al ser extraído el objeto que lo había herido y mientras se daba vuelta para ver a su atacante, sintió el peso de un cuerpo que lo empujaba contra el suelo.
Ella, sentada sobre su abdomen, con un puñal de fina hoja, tinta en sangre hasta la empuñadura; el, debajo, mirando con horror.
Su cara estaba transfigurada por el odio y la bronca acumulada durante años, su antes azul vestido empezaba a absorber la sangre que se iba acumulando sobre la hojarasca, tornándose negro.
Mientras gritaba cual posesa -¡Nunca más volverás a hacerme esto! -las palabras golpeaban al ritmo de las puñaladas-. Te odio, te odio, te odio… papá.
Luego, empapada en sangre comenzó a reír maniáticamente, risa que se transformo en un llanto ahogado, su amor yacía muerto.
Hablando con José (el psico) el otro día llegamos a que esta historia tenía por fuerza que llegar al desenlace fatal que no se suele contar.
Al final de la historia, el caballero que rescato a la princesa muere a manos de ella, cuando ella ve en el a su padre, este final nunca es contado, todo el mundo se queda en el “vivieron por siempre felices”.
No estoy echando culpas ya que ambos fuimos culpables, ambos cometimos errores y ambos somos actores en este extraño relato.