V: De bromas y venganzas
10/21/09
Holitas!!
Hoy estoy tan feliz porque no hace calor! (como lo odio) y porque mañana quizá me junte con mi mejor amiga, espero poder hacerlo, pues hace mucho que no nos vemos y tenemos mucho de que hablar (chismes, chismes!!)...
Sobre el fics: hmmm... me costó un poco hacer este capi, porque no sabía como dirigirlo, tenía la idea, pero no los "culpables" y los "extras"... pero me gustó mucho como me quedó! (L)... bueno, mis queridas guapas, les dejo el fics, gracias y besos!
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Fics:
V
De bromas y venganzas
Las bromas siempre han sido mi debilidad, incluso hoy, que soy un hombre mayor (no viejo. Sólo mayor). Es algo que me llena, algo que adoro hacer y que con gusto realizo. Debo ser sincero: nací para esto y mi vida y mis recuerdos lo avalan.
Para la pequeña venganza estuvimos todo el fin de semana cabeceándonos para que la broma fuera la mejor que habíamos realizado, aunque nada se compararía, ni por asomo, a la broma que le hicimos unos años atrás a Snape, pero le pusimos todo el esfuerzo y el ingenio. Además, esta vez, teníamos el apoyo de las chicas que con gusto se ofrecieron a ayudarnos. Esas caritas engañaban a cualquiera, así que ellas nos servirían de cuartada para no ser castigados… el plan era simplemente perfecto y sería una broma que quedaría guarda para la prosperidad, para los años venideros y como ejemplo para los que seguirán nuestros pasos…. O eso creíamos.
Era lunes y sólo quedaba cuatro días para que las clases terminaran. Esto le daba más emoción al “trabajo”, pues sería la ultima broma… claro que la del año.
Estábamos ansiosos cuando entramos a primera hora al gran comedor. El lugar estaba casi vació y las únicas mesas que tenían alumnos eran las de Ravenclaw (tres chicas a las que no reconocí) y la nuestra. Lily, Mari, Maylin y Remus, que eran los que harían el hechizó, lo hicieron con un movimiento suave, casi imperceptible. Un pequeño resplandor ilumino la mesa de los Slytherin indicando que el hechizo fue concebido perfectamente. Nos sentamos en la mesa a esperar. El desayuno aun no era servido, pues Albus aun no lo iniciaba. Media hora más tarde, el gran comedor estaba completamente lleno, a excepción de algunos alumnos que se habían quedado rezagados en sus camas. Dumblendore dio los buenos días e inicio el desayuno. De la mesa de las serpientes se oyeron gritos ahogados de los hombres y gritos agudos de las chicas. Todo el comedor miró hacías los Slytherin que gritaban asqueados al ver que en su platos, en vez de haber cereales, huevos o leche, habían grandes y asquerosas serpientes retorciéndose. Desde la mesa de Ravenclaw un chico moreno de séptimo gritó.
--¡No sabía que se podía traer a la familia a desayunar!
El gran comedor estalló en carcajadas por el comentario del chico, pero esto sólo provocó que Mc Gonagall se enfureciera más y eso era malo, muy malo.
Albus, con un movimiento de su mano derecha, hizo que los “parientes” de Slytherin desparecieran, pero las carcajadas no cesaron con eso. Los comentarios hacia los Slytherin siguieron y si no hubiese sido por Mc Gonagall, las risas habrían durado todo el desayuno.
--¡Silencio! –su voz estricta resonó sobre las risas. Todos guardaron silencio, incluso, los Slytherin que nos mandaban miradas acecinas.
--Fue, Potter y su grupo de inútiles. –gritó Malfoy apuntándonos y poniéndose de pie.
Mc Gonagall lo hizo sentarse otra vez sólo con una mirada, y mientras caminaba entre las mesas de Slytherin y Gryffindor dijo:
--Quiero saber en este instante quiénes son los culpables.
Todos los alumnos se lanzaron miradas entre si y varias cayeron sobre nosotros, pero nosotros pasamos de ellos. Necesitábamos pasar desapercibidos, algo completamente difícil, ya que hace un par de años que nos habíamos hecho el nombre de bromitas.
--Por lo visto nadie ha sido. –su voz resonó en el comedor y todos se estremecieron al ver lo que su tono escondía. –todos los alumnos, desde cuarto hasta séptimos, están castigados.
Las protestas no se hicieron esperar. Todos reprochaban lo injusto que era ser castigados por algo que ni siquiera habían planeado. Otra vez, varias miradas se posaron en nosotros. Desde la mesa de Slytherin se oyeron comentarios que aprobaban la medida de Mc’ Gonagall.
--He dicho claramente que: Todos los alumnos, desde cuarto hasta séptimo, están castigados, señor Malfoy. –espetó con acritud Mc Gonagall.
Las protestas, esta vez, vinieron desde la mesa de las serpientes mientras que el resto reía entre dientes. Eso si que era bueno, pero sentí lastima por el resto de los chicos que no eran culpables.
--Esto es injusto. Está claro que los que realizaron esta broma fueron Potter y Black y yo no pienso ser castigada por algo que no hice. –rezongó una chica morena de Slytherin, la que cabe decir, era muy guapa.
abajo más! ;)
--Señorita Bianchi, creo que he sido bastante clara. –dijo la profesora, pero otro chico de Slytherin, discrepó.
--Pero es una injusticia.
--¡No sabía que un hijo de un acecino fuera justo! –gritó un chico desde la mesa de Hufflepuff
Mc Gonagall que ya se estaba hartando de las replicas, pues el tono carmesí de sus mejillas lo delataba. No es que fuese una mujer con mucha paciencia, pero antes de que a la profesora le estallara la cabeza, Albus irrumpió.
--Minerva, los jóvenes tienen razón.
La sutileza con que dijo estas palabras hizo que los murmullos creados a partir del comentario del chico de Hufflepuff, cesaran. Todos estaban a la espera de lo que Dumblendore tenía que decir, pero éste no agregó nada más, sólo se dedicó a mirar fijamente a Mc Gonagall. Luego de unos segundos de miradas entre ambos, Mc Gonagall asintió con suavidad; volvió a su lugar entre el profesorado y desde hay dijo.
--El castigo queda suspendido, pero si lo culpables no confiesan de aquí al término de jornada, los pondré a barrer cada uno de los rincones del colegio y, además, serán suspendías las salidas a Hogsmeade del próximo año.
Todos ahogaron sus protestas, pues sabían que si se oponían el castigo sería peor, mucho peor.
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