Principio.
7/8/09
Es difícil imaginar que no eres una buena persona, es difícil no creer que en el fondo de ti haya algo que merezca la pena conocer…algo por lo q merezca la pena luchar.
Puede que me haya pasado todos estos años creyendo y defendiendo ante todos y todo unas cualidades que hoy en día ya no veo en mí. Que no reconozco…que realmente si lo pienso bien, no recuerdo haber experimentado.
Cuando me quedo quieta, muy quieta, pensando, se me hace un nudo en la garganta al saber que quizás, todo aquello que siempre creí tener…todas esas cosas que pese a no poder explotar al máximo, estaba segura de poseer… eran en realidad una ilusión, un anhelo, una esperanza.
Debo saberlo desde siempre, no soy una buena persona; es más, si nos ciñésemos estrictamente a los significados… tal vez resultase que ni siquiera soy una persona.
Es más que posible, que todos aquellos que me denominan “monstruo” tengan simple y llanamente razón.
Nunca he hecho bien las cosas, puede que algunas, no supiera cómo hacerlas, y que otras me sobrepasaran…pero la cruda verdad es que nunca he querido hacerlas bien.
Porque, si hubiese querido… ¿Quién habría podido impedirlo?
Yo creo que nadie.
Hay días, que camino sin rumbo, pensándolo, pero creo que antes de nada debo aclarar algunos términos ambiguos en mi vocabulario personal, y es que para mí, hay dos formas de caminar.
Una se hace con las piernas, con los pies, impulsando primero uno hacia delante y dejando que el segundo le siga sin perderse; es un movimiento sincrónico, perfectamente armonioso y sencillo; es también un caminar estándar, que casi cualquier común y mortal podría reproducir sin apenas darse cuenta, dejándose tan sólo llevar. Siendo completamente transparente diré, que este modo de andar por el mundo, sin pena ni gloria, es algo que nos viene de fábrica, que se nos entrega innato, que cada cual puede personalizar e incluir en su vida como un mero medio de transporte.
Pero no es esta la forma de desplazarse que me preocupa. Es la otra.
La que se hace con la mente. Todos nacemos libres, se supone que somos capaces de elegir ese camino que debemos tomar, el que sin duda está predestinado para cada uno de nosotros. Pero ese camino no se hace con los pies; ni aún cuando ya sabes hacia que dirección emprenderlo.
No es un camino terrenal, ni mundano. Es necesario saber que no nos corresponde a nosotros asfaltarlo, ni cuidar que no haya baches, no, a nosotros sólo se nos está permitido pasar por encima de él, y vigilar que no acabe con nosotros, o en mi caso, con lo que quede de mí.
Este camino, es la vida.
Y cada uno la empieza cuando realmente lo desea.
No espero que esta misiva sea de fácil comprensión, no espero siquiera que alguien la lea. Pero si alguien me hubiera hablado del camino, de su dureza, y de su importancia, quizás hoy, no estaría escribiendo esto.
..SsOoUuLl..
ojala se pudiera dar marxa atras para volver a vivir todo el tiempo k pasamos juntas. creo k lo haria todo igual de nuevo...
espero k todo vaya bien=)