Cap 5
5/25/09
Cuándo desperté a la mañana lo único que recordaba era el momento en que le di mi mano a Andrés, ¿cómo pude hacer una cosa así?, si apenas le conozco y yo "ale" le doy la mano, pienso todo esto mientras miro el techo de mi cuarto tumbada en la cama con el brazo derecho en la frente.
Por suerte es Sábado y no tengo porque verle a la hora de la salida del insti.
Por desgracia esta tarde nadie puede quedar, laura se va a quedar en casa haciendo deberes, cosa que yo prefiero hacerlos el domingo, Alicia ha quedado con su madre para ir de compras, y Mireia no contesta.
Así que ya me veo saliendo por la puerta de mi casa hacia la calle y a pasar frío.
Caminaba por la calle sin prestar atención a nada y paro en un semáforo, en mi pensamiento solo lograba proyectar la imagen, cuando di mi mano a Andrés, y no lograba quitármela de la cabeza. El semáforo se pone en verde y cruzo el paso de cebra, cuándo de golpe veo como un coche, a toda velocidad, se va acercándome, casi cuando lo tengo encima sufro un empujón que me hace caer al suelo, me incorporo un poco para ver quien ha sido, y delante de mi estaba Andrés tumbado.
Me quedo asustada pensando que se a podido hacer mucho daño ,pero comienza a moverse y a levantarse, y, una vez de pie, se sacude los pantalones vaqueros y me mira extendiendo la mano para ayudarme a levantarme.
Yo se la doy y me quedo de pie junto a él.
-Te juro que estoy por pensar que eres la reencarnación de la suerte
-¿Qué?,¿a qué viene eso?, si estoy aquí es gracias a ti, que por cierto, ¿cómo me has encontrado?
-Estaba casi a tu lado cuando he visto el coche que se acercaba hacia ti, casualidad
-Pues demasiada casualidad, siempre eres tu el que me salva el pellejo
-Esto no pasaría si ciertas criaturas no sintieran la curiosidad de matarte
-¿Qué?
Pude oír como decía mierda por lo bajo
-¿Qué quieres decir con lo de criaturas?
-No te lo creerías
-Pruébame
Observo como da un suspiro
-Esta bien, pero con solo una condición
-Dímela
-Que recuerdes algo fuera de lo común, en algún momento de tu vida, especialmente si eras pequeña
-Lo que me pides es difícil, cuesta mucho recordar algún hecho pasado y más todavía si era pequeña, que no tienes mucha conciencia
-Pero es lo más creíble, sobretodo si te has encontrado con algún monstruo
-Pues ahora no tengo ningún recuerdo que contarte
-Te doy de plazo hasta las 8 de la tarde, en el parque, estaré tumbado en la hierba, y más te vale que tengas el recuerdo.
Veo que mientras me dice esas palabras se va alejando, levantando la mano, como un adiós.
Llegué a casa e intenté recordar algún momento de los que mencionaba, incluso miré fotos de pequeña para haber si surgía algo.
Veía como pasaban las horas y se acercaban las 8, pero seguía sin recordar nada que valiera la pena.
Encontré a Andrés sentado, con una pierna estirada y la otra un poco levantada, mirando los columpios. Me siento a su lado.
-¿Tienes algún recuerdo?
Suspirando y bajando la cabeza, se lo le niego
Oigo como suelta una respiración contenida, como si hubiera estado en presión.
Miro los columpios y empiezo a recordar algo, que no le di del todo importancia, sin avisarle comienzo a hablar:
-Ese día tenia fiebre
Pude notar como alzaba la cabeza para mirarme, yo seguía concentrada mirando los columpios, que en realidad miraba más allá, perdida en mi recuerdo.
-Puede que no le de importancia, pues cualquiera diría que fue a causa de la fiebre
-¿Qué vistes?
-Estaba en mi cuarto, era de noche y yo estaba durmiendo en la cama, cuando me desperté, sin abrir los ojos, mamá estaba en la cocina, pues oía como sonaba la olla al chocar con otro metal. Decidí abrir los ojos, y delante de mi había como una especie de perro, negro, mucho más alto que tú, de pelaje negro, o al menos es lo que parecía, en realidad pude distinguir que era púrpura, pero..., el pelaje..., no era pelaje, sino espinas, pude ver sus ojos, que parecían piedras rubíes. No podía moverme de puro terror, cuando por fin vi sus dientes que los enseñaba todavía más, pude reaccionar cerré los ojos y con todas mis fuerzas grité a mi madre, que enseguida vino, y antes de abrazarme y decirme que solo había sido una pesadilla, desapareció.
Hubo un momento de silencio y por fin Andrés abrió la boca.
-Un purspin
-¿Un qué?
Me quedo mirándole
-Un purspin, parecidos a los perros sin duda, se alimentan del miedo de la gente, los niños son los más vulnerables, ya que se asustan con facilidad, y más, delante de un bicho que te enseña su mandíbula, cuando quieren erizarse, las púas se levantan, pareciendo mucho más mayor de lo que es, que si llevaran pelaje. Es difícil moverse cuando estas delante de un purspin.
Me quedo contemplando sorprendida, no por decírmelo todo un poco deprisa, que casi no me entero de nada, sino por la manera de decirlo, seguro de si mismo, como si lo hubiese estudiado antes.
-Bueno
Dice mientras se levanta y le sigo con la mirada, y mientras me extiende la mano:
-Lo prometido es deuda
C
soniaaa ke actualizas muy poco y no me doy cuenta O.O
sigue pasandote tu por el mio ke subo muchos dibujillos amorfos
Jnh.