Lars Von Trier confiere a sus películas una entidad propia basada en la crudeza de los argumentos que afronta. Si con Rompiendo las olas el aire que exhalaba la cinta era opresivo, de una tristeza infinita, ahora con este musical, da otra vuelta de tuerca en su mundo particular. A Selma, la protagonista de la cinta, interpretada fenomenalmente por la cantante Islandesa Björk, le gustan los musicales, por que según ella en ellos nunca pasa nada malo. Pero en esta película nada es de color de rosa y el musical de Lars Von Trier está exento de cualquier glamour. Selma, emigrante en una pequeña localidad rural de los Estados Unidos, trabaja en una fábrica a cargo de una máquina.Tiene una enfermedad en los ojos que le hará quedarse ciega y lo mismo ocurrirá con su hijo si no lo opera a tiempo. Para ello necesitará dinero.
Si algún adjetivo define la cinta es la crudeza con la que el director disecciona a las personas que nos presenta. Seres complejos con un mecanismo interior impredecible. Niños grandes expuestos a la avaricia y envidia de sus semejantes, como la de ese policía corrupto que dinamita el secreto de Selma en beneficio propio.No hace falta sangre para sobrecoger al espectador. Esta original película es una muestra clara de ello.