Detrito
Érase una vez un sencillo hombre que sucumbió ante el frío. No supo aguantar los embates del clima que, en su punto más álgido, extirparon sus ansias y anhelos mínimos, esos que están dormidos y que a su vez se extrapolan continuamente en días absurdos. Recuerdos, esperanzas, ¡qué estupidez! Mi mente es una roca sólida que se descompone sutilmente y que no para de regresar a su terca manía de proyectar en un límpido telón escenas ya pasadas.
¿Por qué tanta recriminación si al final nada tiene sentido?
Como un perro mordiendo una roca...
On September 02 2010
Edit