Porque tú oscuridad es mi luz,
porque tu llanto es mi alimento:
Entrégame placer; es mi deseo,
Destruye tu pecaminoza vida y sacíame de tempestad,
delirios de caos concederás, cariño, el fin de tus días.
Ofréceme tu alma desgarrada,
entrégame más, que tú viviste en vano,
Condece cada gota ensangrentada como vestigio prodigioso de mi ficción.
... Martíriate ensoñado de tus reales intenciones ... Y en tus sueños apareceré yo ...
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