10/30/08
Han sido unas semanas de ponerme a recordar el pasado no tan pasado, a aquellos tiempos en los que usaba uniforme como la gente normal, tenía amigos normales y estudiaba en un colegio normal con inspectores, profesores, teteras, kioskos, tías del aseo, reglas, cursos, pruebas, estuches, cuadernos, basureros, pizarras, mariposas, secretarias, tías del kiosko... todo aquellos normales.
Pero había una cosa entre todo lo normal que no encajaba, porque no era normal, no encajaba porque tuvo por mucho tiempo el cabello de un color no muy normal, ponía unas caras no muy normales, y entregaba una amistad muy fuera de lo normal, cosas que a mi me gustaban y que se juntaban todas en una sola persona con un sobrenombre claramente no muy normal. Esta niña no-normal se llama Catalina Paz Martinez Allendes, pero mucha gente la trataba de roja, fue toda su vida en la sala de al lado, en el "C", con sus compañeros del "C", todos los años con distintos profesores, pero siempre con una niña llamada Catalina, todo esto hasta octavo, que también fue mi último año en la vida normal, en el que Catalina llegó a la letra "B", el 8vo. Básico B, donde siempre hubo un niño de apellido Sims que es quien les escribe.
Durante ese año pasaron muchas cosas entre Pablo Sims y Catalina Martinez, un montón de cosas que reforzaron extraordinariamente su amistad y que, hoy hace posible decir que Catalina es y será siempre una de las mejores amigas del niño de apellido Sims.