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11/10/09
Hoy escribo las últimas palabras de este espacio, el final de los finales liberado, el descubrimiento de un tesoro enterrado. Ahora las palabras pasarán a otros cuentos, a otros rincones abstractos, a otros manos y otros besos. Es un adiós a la publicidad de los sentimientos para renovar hábitos, para olvidar el tiempo. Espero les haya servido de algo compartirlos. Esta es una parte de la historia de mi vida.
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El cuento comenzaba por el 5º punto final inacabado, por el poema asesinado en un ticket de la compra; una soñadora que sonríe a los desconocidos por la calle que les guarda una escusa a los jueces que sueñan con inventar medicinas para el alma.
Dicen que perdió el encanto, que se apagó la llama que encendía todos sus versos. Desde un pedazo de piedra blanca fría que duerme a orillas del mar, vislumbró al pirata de sus sueños de niña, al príncipe encaramado en otros balcones; el poeta, el mago, el niño, el lindo que dibujaba corazones en las chapas de pintura.
A ella, le quedan mil aventuras y una sonrisa cómplice para cuando le toque contar historias dormidas de cuento. Ella sonreirá con el corazón cansado de la vida y feliz como la niña que guarda un tesoro de aventuras en el alma.
Él será lo que quiera ser mientas no se olvide de su esencia. De todo aquello diferente que despierta corazones dormidos a las 5 de la mañana de un martes cualquiera donde aparecen postres sugerentes de finales anunciados por el suicidio del tiempo.
Hubo perdices repartidas por el mundo y el tiempo, pero quedan sonrisas, todas esas que te debo.
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fin.