9/29/09
No soy muy difícil.
Simplemente necesito un érase una vez, una leyenda, y también mi fe. Necesito vivir, o intentarlo al menos, para sacudirme la tristeza igual que un perro hace con la lluvia.
Necesito la lluvia y, aunque diga que no, también al otoño. Necesito que me digas ven, que tus ojos me susurren que soy un tanto egoísta por querer que me filmen a cada rato. Necesito una firma de tu sonrisa para poder formalizar un sí.
Necesito que me abracen. Sentir a mis muertos más vivos que nunca, su calor etéreo tras la gélida duda. Necesito un cuento cuando bajo a la perra, cuando voy en bus o camino entre los gritos de la ciudad. Necesito historias.
Que un día me toque alguien el hombro y no vea a nadie, y que sea un hada. Que le den vacaciones a Peter Pan porque de nada sirve desobedecer por siempre al tiempo si no tienes libertad.
No sé. Una canción como la de ahora, que aunque no sepáis cuál es seguro que ya le habréis puesto un nombre. Más momentos como este. Más marcas de mis colmillos en tu carne.
Necesito la engañosa fragilidad de tus clavículas. Mi almohada que sostiene el peso de mis sueños, también la necesito. Y a los pies que me mantienen cerca pero que respetan los vuelos de mis pensamientos.
Ya ves, todas esas cosas. Necesito alguna buena serie a la que engancharme, una lata de cerveza que me llame cuando añore mis labios, y a mi garganta decirme que ya es hora. Necesito que tú los añores también. Incluso más aún.
Necesito creer en mí. Hacer alguna locura, decir sí, por fin, y ya no hay marcha atrás porque la vida es corta y no necesito un reloj.
Necesito que me digan, de vez en cuando, cuál es el camino normal para hacer el que yo quiera y, aun así, conseguir que sonrían cuando llego. Aunque sea tarde, aunque a veces demasiado pronto.
Pero necesito que sonrían. Que te sonrojes, que amanezca en mis ojos si pienso en tus curvas. Necesito mirarte el culo cuando te dejo en el portal o cuando te adelantas a mí.
Necesito verte llorar alguna vez para que mi espíritu me diga que puedo hacerlo pero que no tengo derecho. Necesito pararme los pies. Y verte temblar. Sentirte danzar bajo mi cuerpo igual que la llama de una vela.
Que me fundas. Que me pidas más. Decirte que no puedo ni con el pelo. Necesito que tus uñas resbalen sobre mi sudor, que me escuezan tus heridas.
También me es necesario tener siempre algún cómplice. Alguien dispuesto a reír conmigo, a guardar silencio cuando caigo en la ira. Que alguna vez me teman para sentir el dolor de darme cuenta de que no ese no es el camino. El respeto crece a partir de otras raíces.
Necesito pedir perdón. Y que me lo concedan. Tocarte las tetas cuando menos te lo esperes, y si es en medio de la calle, mejor todavía.
Un kebab al menos una vez a la semana. La tensión de estar bajo palos, no sé cómo he podido estar tanto tiempo sin ella, aunque luego me moleste quedarme con la boca seca.
Necesito tener a alguien que me escuche para contarles cómo he vivido yo el partido... Aunque ya lo hayan visto. Necesito que estén dispuestos a escucharlo muchas veces.
Todo eso, y con bastante frecuencia además. Pero, en realidad, no soy difícil. Es solo que cuando mire a la luna necesito estar solo.
Pero con mi loba. Con mi loba y la manada. Un fauno, una locura y su gran verdad. Necesito toda la magia.
Comento sólo para
:)
Y además qué fecha más bonita, lo pensaba esta mañana.