11/19/09
No, no tengo ganas de pensar en lo que fue y en esas cosas del pasado que no se pueden deshacer. Pienso, eso sí, que el pasado es un espejo, un eterno recordatorio que va perdiendo vigencia y que cada vez se oye con menos claridad, como esas fotos viejas que uno mira, que del color van volviéndose grises, es como si eso fuese para mi el pasado, como una respuesta a una pregunta contemporánea que intenta mostrarse o solo adivinarse.
No importa que alguna vez hayan dicho frases tales como “Si hubiesen sabido que cada piedra que les han tirado, ha formado la base de su sustento, hubiesen escondido la mano”, estas personas, ahora pienso, estaban demasiado lejos de saber como se manejan los círculos que forman el universo, ¡¡ERA PRECISO que las piedras fuesen arrojadas!!
No hay nada que no esté conectado de una manera u otra y como la vida es un boomerang, debían darse las cosas como se dieron. Me pregunto dónde están ahora esas personas que usaron las palabras para enaltecer o para herir, donde han quedado los cariños y las furias: En el olvido. En un pasado que a cada momento se vuelve más gris y descolorido y vuelve una vez más a susurrar esa respuesta que ayuda al presente.
Todo lo que vivimos hoy en día parece terrible o genial, la consistencia le damos por el sentimiento de anhelo que nos impulsa o que necesitamos para lograr objetivos y, aunque cueste aceptarlo, incluso el “amor” del que tanto nos jactamos de tener o buscar, no es otra cosa que una necesidad tan básica como lo es comer o defecar.
La rabia, el odio, el amor, el afecto... todos los sentimientos que nos hacen vivir en una continua búsqueda no son otra cosa que cosas pasajeras, quiera o no, cuesta asumir que nos afectaría no buscarlas porque son necesidades que consideramos básicas y sin embargo, estas mismas necesidades nos hace sentirnos vacíos a veces. Que contradictorio.
La verdad es que en lo personal, ya no busco respuestas sobre el pasado y mucho menos sobre el presente, paradójicamente la respuesta a esas búsquedas llegó cuando ya no busqué: El pasado sólo enseña que con el tiempo, todo lo vívido tendrá menos importancia y es por eso, que el presente no merece tampoco demasiada preocupación; nada es eterno, gracias a Dios.
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Te extraño Gaby.
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